Elecciones al parlamento en Finlandia
Las elecciones parlamentarias en Finlandia finalizaron el domingo, con el Partido de Coalición Nacional convirtiéndose en el más votado. Del pasado gobierno, solo el partido del primer ministro, los Social-demócratas (SDP), pudieron incrementar la cantidad de sus votos. La Alianza de Izquierdas, los Verdes, y el Partido de Centro, que eran parte de la coalición del gobierno, perdieron asientos. Los llamados partidos “populistas” los Finlandeses obtuvieron su mejor resultado nunca visto, siendo la segunda más votada con 46 asientos de los 200 del parlamento finés. 60% de los votos estuvieron centralizados en los tres partidos mayores, la Coalición Nacional, los Finlandeses y los Social-Democratas. Las estadísticas de participación fueron similares a las de las últimas elecciones, con un tercio de las personas que podían votar sin hacerlo.

Lo que especialmente conllevan estos resultados es la crisis de la democracia burguesa, y la quiebra del oportunismo. Los votos muestran que las personas están profundamente decepcionados con el gobierno “izquierdista” y quieren un cambio. El análisis del periódico revolucionario Punalippu afirma que los resultados no significan que la gente quiera más políticas “derechistas” sino que la influencia del oportunismo en las masas ha decrecido.

Otros signos de la crisis de la democracia burguesa es la relativa al suceso con los Finlandeses. Ellos se auto-declaraban como el “partido del pueblo”, que lucha contra la élite corrupta y entiende de “las personas normales”. Con su abierto racismo y su demagogia anti-inmigración ellos intentan atraer a la clase trabajadora. Antes de las elecciones, especialmente en la Alianza de izquierdas y los Verdes, los cuales se auto-declaraban “progresistas” intentaron asustar al pueblo para votar con cuentos de cómo no votar sería un voto para el “fascismo” de los Finlandeses. Lo que esto muestra es que más y más personas están infelices con la democracia burguesa. Un tercio de los que podían votar, no votaron, pero algunos todavía tienen ilusión en votar. A pesar de todo, los Finlandeses desviaron la justificada ira del pueblo y sirvió para incorporarlos en la democracia burguesa de diferentes formas.




Los revolucionarios han llevado a cabo una campaña de boicot electoral en Finlandia. Urnas electorales fueron saboteadas en Helsinki y Tampere. En Tampere, activistas fueron a la Plaza Central de Tampere y al barrio proletario de Hervanta en múltiples ocasiones y distribuyeron panfletos y charlaron con los residentes. Punalippu reporta que acogieron bien el mensaje, y estuvieron interesados en el boicot electoral. Los revolucionarios se enfrentaron a algunas agresiones individuales, de quienes eran representado por el oportunismo del SDP o la Alianza de Izquierda. Punalippu reporta que la campaña fue un éxito.

Ahora las negociaciones para construir la nueva mayoría en el gobierno comenzará con el liderazgo del Partido Coalición Nacional. Los tres mayores partidos expresaron su interés de ser parte del gobierno. Punalippu escribe “Cualquiera que sea la base con la que el gobierno reaccionario acabe, intentará avanzar en tres de sus tareas: “1. Dar impulso a la economía imperialista, 2. hacer más reaccionario el Estado, 3. oponerse al movimiento revolucionario. Esto unirá el gobierno, que cumplirá con esta tarea de la mejor manera posible, pero que está condenado al fracaso”. Ellos escriben que las contradicciones entre y con los partidos reaccionarios están creciendo y será más difícil para la reacción hacer un gobierno que sea capaz de cumplir estas tareas en paz.