Estados Unidos: Declaración conjunta por el 1º de Mayo
A continuación compartimos una traducción no oficial de una declaración que hemos recibido y que ha sido publicado por The Worker el 28 de abril.
Declaración conjunta de las organizaciones maoístas en los Estados Unidos en conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores 2026
¡Proletarios de todos los países, uníos!
El Día Internacional de los Obreros es una festividad proletaria nacida de la lucha combativa de la clase obrera internacional por la jornada laboral de ocho horas. Cada año, los revolucionarios conmemoran esta fecha como símbolo de unidad y para combatir y resistir el imperialismo, el revisionismo y la reacción.
Situación internacional
Durante el último año, Estados Unidos y otras potencias imperialistas han acumulado más derrotas a manos de la brillante resistencia armada de las naciones oprimidas, exacerbando la competencia interimperialista por la dominación del Tercer Mundo en medio de la cada vez más profunda crisis general del imperialismo, que se basa en crisis económicas cíclicas de sobreproducción.
Estos procesos reflejan las contradicciones entre las potencias imperialistas, entre las potencias imperialistas y las naciones oprimidas, y entre el proletariado y la burguesía. De todas ellas, el antagonismo entre las potencias imperialistas y las naciones oprimidas juega el papel principal en el desarrollo de la situación mundial actual.
El pueblo de Irán, Líbano, Palestina, Yemen e Irak han asestado duros golpes con consecuencias importantes al imperialismo estadounidense, a su perro rabioso Israel y a los Estados lacayos del Golfo.
Tras cuarenta días de guerra, el gobierno iraní y sus aliados hicieron saltar por los aires la supremacía estadounidense en la región mediante 100 olas de su heroica operación defensiva, la «Operación Promesa Verdadera 4». Las bases militares y los activos económicos estadounidenses en la región sufrieron daños irreparables, lo que obligó a la superpotencia imperialista hegemónica única a aceptar negociaciones con Irán en sus propios términos. Mientras tanto, Estados Unidos e Israel, una vez más, no lograron ningún avance con la invasión israelí de Líbano y, como siempre, recurrieron al genocidio abierto para compensar sus fracasos.
A pesar de todas sus amenazas de aniquilación total y victoria total, y de sus alardes sobre los asesinatos y crímenes de guerra que perpetraron, bajo la patética e inestable campaña psicológica de Estados Unidos e Israel se revela una desesperada campaña militar que fracasó en el logro de cualquiera de sus objetivos.
En América Latina, Estados Unidos prosigue su agresión para afianzar su dominio en la región, en colusión y pugna con otras potencias imperialistas. Tras cercar Venezuela durante meses y asesinar a pescadores frente a sus costas, matones imperialistas estadounidenses secuestraron al presidente y a la primera dama venezolanos, mientras han sacado concesiones de la presidenta interina vendida Delcy Rodríguez.
El imperialismo estadounidense amenaza con una invasión militar de Cuba mientras intensifica su estrangulamiento económico con el objetivo de someter al pueblo mediante el hambre, el cual se ha comprometido a responder a cualquier agresión en defensa de su soberanía.
Estados Unidos es la superpotencia imperialista hegemónica única del mundo actual y, por lo tanto, el enemigo número uno de los pueblos del mundo.
Detrás de la creciente agresividad del imperialismo estadounidense se encuentran las crisis económicas imperialistas de sobreproducción, un proceso cíclico que garantiza que la siguiente crisis será aún peor. Esto intensifica la competencia entre las potencias imperialistas por el dominio del Tercer Mundo para maximizar sus ganancias. Las crisis políticas, a su vez, exacerban la crisis económica, como se observa hoy con la crisis energética derivada de la guerra contra Irán.
La dominación del Tercer Mundo permite a los imperialistas acceder a los recursos naturales, siendo de particular importancia los minerales de tierras raras necesarios para la producción de la tecnología militar más avanzada; una fuente de exportación de materias primas y capital financiero; y proyección militar, ya que las potencias imperialistas buscan rodearse y contrarrestarse mutuamente.
Los imperialistas no tienen más remedio que seguir iniciando guerras, perpetrando genocidios y sufriendo derrotas, para luego volver a empezar hasta su derrota final. Las guerras de liberación nacional, que hoy se libran con mayor fiereza en Irán, Líbano y Palestina, muestran la movilización masiva del pueblo en defensa de su soberanía, ofreciendo lecciones de heroísmo a los pueblos del mundo en el combate y resistencia contra el imperialismo. Estas constituyen las fuerzas revolucionarias más extendidas y forman la base de la Revolución Proletaria Mundial. Las luminosas Guerras Populares, lideradas por los Partidos comunistas marxistas-leninistas-maoístas, que hoy llevan a cabo Revoluciones de Nueva Democracia en Perú, India, Turquía y Filipinas, representan la expresión más avanzada de la lucha de clases contra el imperialismo en el mundo actual, dirigiendo luchas hacia el socialismo y el comunismo, y el derrocamiento total del imperialismo y toda reacción.
Situación nacional
En Estados Unidos, la tendencia reaccionaria se ha acentuado, con una creciente concentración del poder en torno al ejecutivo hacia el absolutismo presidencial, manifestación política de una mayor monopolización. Esto corresponde a mayor opresión y explotación, lo que a su vez genera movimientos de masas más explosivos.
El movimiento contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha adquirido proporciones masivas y combativas durante el último año, obligando al gobierno de Trump a dar marcha atrás temporalmente, incluyendo la retirada de fuerzas federales, el cambio de tácticas y el despido de altos funcionarios. Todo esto son conquistas de la justa rebelión de las masas.
La campaña de deportaciones masivas busca disciplinar a una fuerza laboral rebelde aterrorizando a los obreros extranjeros en un intento por paliar la crisis económica imperialista. Estas deportaciones masivas constituyen ataques contra toda la clase obrera, incrementando la explotación, provocando despidos masivos y avivando las divisiones chovinistas dentro de la clase. En lugar de intimidar al pueblo, las tácticas de «conmoción y pavor» del gobierno de Trump provocaron la movilización de millones de personas en todo el país contra el ICE, con combates en las calles contra las fuerzas federales, especialmente en Los Ángeles y Minneapolis, donde el terrorismo de Estado se manifestó de forma más descarada.
Las huelgas y diversas acciones obreras continúan a un ritmo relativamente alto en todo Estados Unidos y muestran signos de una mayor politización, particularmente en torno al apoyo a Palestina y la oposición al ICE y a la guerra imperialista. La burocracia sindical, que ha vendido los intereses de la clase obrera, han tenido que adoptar una postura más militante para apaciguar la creciente combatividad de la clase obrera. A pesar de las maquinaciones de la burocracia sindical, decenas de miles de trabajadores ya se han declarado en huelga en todo el país en 2026, incluyendo trabajadores de la salud, maestros, siderúrgicos, obreros de la industria cárnica y obreros de la fabricación de armas.
El descontento entre las amplias masas de Estados Unidos ha aumentado en los últimos meses debido a los cierres del gobierno, la austeridad, la militarización sin precedentes y la impopular guerra contra Irán. Los antiimperialistas en Estados Unidos tienen el deber de apoyar a Irán frente a la brutal guerra imperialista que se libra contra ellos. Este empeoramiento de la situación interna ha provocado que el índice de aprobación del gobierno de Trump alcance su punto más bajo, y tanto las mafias Demócrata como la Republicana se enfrentan a la hostilidad de cara a las elecciones de mitad de mandato.
Aprender del Presidente Gonzalo, unirse bajo el maoísmo.
Mientras que en Estados Unidos existen las condiciones objetivas para la revolución socialista, la toma violenta del poder por el proletariado, las condiciones subjetivas deben ser generadas por los revolucionarios.
La etapa actual del proceso revolucionario en Estados Unidos se caracteriza por la relativa dispersión de las fuerzas revolucionarias. En su lucha por el poder, el proletariado no tiene más arma que la organización; su máxima expresión organizativa es su Partido, el Partido Comunista, opuesto a todos los Partidos tradicionales formados por la clase dominante imperialista. Para lograr sus objetivos económicos de acabar con la explotación, el proletariado debe primero tomar el poder político, un proceso liderado por el Partido Comunista, que concentra a los elementos más destacados y visionarios del proletariado. El Partido inicia y dirige la Guerra Popular para la conquista del poder mediante la incorporación del pueblo a la guerra contra la clase dominante parasitaria.
Desde que el Partido Comunista de los Estados Unidos fue liquidado en 1944, la tarea principal de los revolucionarios en los EE. UU. es reconstituir el Partido Comunista de los Estados Unidos, lo cual se expresa en la tarea actual de aprender del Presidente Gonzalo y unirse bajo el maoísmo.
Mediante la lucha de clases y la lucha ideológica, los revolucionarios de todo Estados Unidos trabajan por la unidad bajo la ideología del proletariado internacional: marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo, con las aportaciones de validez universal del Presidente Gonzalo.
El Presidente del Partido Comunista del Perú y líder de la invicta Guerra Popular, el Presidente Gonzalo, realizó una importante aportación al definir el maoísmo. Para unirse bajo el maoísmo, los revolucionarios deben comprenderlo primero, lo que implica aprender del Presidente Gonzalo.
Para que los revolucionarios en Estados Unidos combatan eficazmente la dispersión, debemos asumir la posición de clase del proletariado internacional, abandonar todo pensamiento sectario y de grupúsculo, y defender, enarbolar y aplicar el maoísmo con mayor plenitud. Todo esto con el objetivo de encarnar cada vez más el maoísmo para defenderlo mejor contra el revisionismo. Encarnar el maoísmo no es cuestión de estudio, sino de armar la mente para armar las manos, para que los brazos puedan luchar mejor.
La lucha por la unidad ideológica se desarrolla paralelamente al trabajo de masas, que la profundiza, llevando el maoísmo a las masas. Esto implica educar a las masas, principalmente a la clase obrera, en el maoísmo y movilizarlas para la reconstitución del Partido Comunista de los Estados Unidos, combinando su lucha por las reivindicaciones cotidianas con la conquista del poder. Los revolucionarios deben actuar como palanca entre las masas y dar expresión organizada a su militancia más allá de los límites permitidos por la clase dominante, los burócratas sindicales pacifistas y los revisionistas y oportunistas infiltrados en los movimientos de masas.
La profundización de la unidad ideológica y la difusión del maoísmo entre las masas se manifiestan en acciones conjuntas y paralelas de revolucionarios en todo Estados Unidos. Durante el último año, esto ha incluido acciones en apoyo del Partido Comunista de India (Maoísta) y su Guerra Popular en curso, así como contra la contrarrevolucionaria genocida «Operación Kagar». El viejo Estado indio ha fracasado por completo en su objetivo de eliminar el movimiento maoísta en el país para el 31 de marzo de 2026; incluso después de la traición del grupo revisionista y liquidacionista Sonu y el martirio de decenas de camaradas y líderes, incluido el Secretario General del Partido, el Camarada Basavaraj, la Guerra Popular continúa.
La unidad de los revolucionarios ha florecido a través de acciones conjuntas y paralelas contra el terror del ICE, en conmemoración del Día Internacional de la Mujer Obrera y del Día Internacional de los Obreros.
El desarrollo de la unidad maoísta supone un golpe a la dispersión, el liquidacionismo, el sectarismo y el revisionismo; es una afirmación de los principios de practicar el marxismo y no el revisionismo, de unir y no dividir, y de ser abiertos y transparentes en lugar de intrigar y conspirar.
El imperialismo, la fase más avanzada del capitalismo, es un sistema parasitario en decadencia que solo obstaculiza el desarrollo de la humanidad. El capitalismo ha superado su utilidad y, por lo tanto, ha creado las condiciones objetivas para su derrocamiento. Lo que queda por hacer es que los revolucionarios eleven las condiciones subjetivas al mismo nivel que las objetivas, desarrollando una conciencia revolucionaria dentro de la lucha de clases. Hoy en Estados Unidos, este proceso se materializa en los lemas:
¡Proletarios de todos los países, uníos!
¡Aprender del Presidente Gonzalo, unirse bajo el maoísmo!
¡Reconstituir el Partido Comunista de EE. UU.!
¡Combatir implacablemente e inseparablemente el imperialismo, el revisionismo y la reacción!
Firmado,
Comité Coordinador del Frente Antiimperialista
Comité para el Trabajo Organizado
Frente de Defensa del Pueblo
Editorial Prairie Fire
Comité Coordinador de la Organización de la Juventud Revolucionaria
Formación del Sur
The Worker
Círculo de Estudio Obrero