Gran Bretaña – Red Flag News: ¡Viva el Día Internacional de los Obreros Rojos Anti-imperialistas!
A continuación compartimos una traducción no oficial de una declaración publicada por Red-Flag News de Gran Bretaña el 1º de Mayo.
Este año se conmemora el 136.º aniversario del 1º de Mayo desde que nació de la lucha por la jornada laboral de ocho horas en Haymarket Square. Desde entonces, se ha convertido en una fecha clave para que miles de millones de obreros de todo el mundo para unirse y luchar por un mundo mejor, uno que sea libre de imperialismo, fascismo y explotación capitalista.
En los 136 años transcurridos desde que la Segunda Internacional proclamara el 1º de Mayo como Día Internacional de los Obreros, hemos visto al proletariado internacional dar pasos de gigante: Rusia en 1917, China en 1949, la Revolución Cultural y el giro internacional contra el revisionismo en 1966, y más recientemente, las Guerras Populares en Filipinas, India, Turquía y Perú. Esto demuestra que el proletariado es una clase capaz de afirmarse no solo como dueña de su propio destino, sino también como la última clase antes de la verdadera liberación de la humanidad bajo el Comunismo.
Sabemos esto porque el proletariado es la clase que no tiene nada más que perder salvo sus cadenas. Donde las viejas revoluciones románticas se consolidaron con la destrucción de la sociedad feudal, fueron reemplazadas por una clase capitalista despótica, cuyo medio de reproducción reside en la acumulación de capital, la manifestación del trabajo muerto que ahora se utiliza para explotar el trabajo nuevo y existente. Por eso somos la última clase de la historia.
Sin embargo, el terreno de la lucha ha cambiado enormemente. En los 136 años transcurridos desde el primer Primero de Mayo, hemos visto cómo el capital se ha transformado en sus manifestaciones, tanto a nivel global como local. Más concretamente, el proletariado internacional ha presenciado el auge del imperialismo y el fascismo como dos medios para defender la dictadura del capital, no solo sobre las masas obreras en los centros imperialistas, sino también para buscar nuevos mercados, tierras, mano de obra y recursos en el extranjero, con el fin de rescatar al capitalismo de sus constantes crisis. Estos son dos enemigos contra los que todo comunista y más allá, todo obrero y oprimido del mundo, debe luchar en beneficio de la revolución, contra el aislamiento y la consolidación de su clase como la vencedora de la batalla por la democracia.
Nos encontramos en una época en la que el sistema que surgió para salvar al capitalismo de sus crisis iniciales se halla ahora sumido en una crisis aún más profunda en su nueva forma. En particular, vemos que el imperialismo, al igual que antes, especialmente en el período previo a la Primera Guerra Mundial, se ve obligado a mantenerse mediante la guerra y la construcción de una economía enteramente basada en la producción bélica como única salida. Esta crisis ha afectado a todos los ámbitos del orden político actual: nuestro sistema legal, nuestros Partidos políticos imperialistas y nuestro régimen fronterizo, ya fascista, se suman a estos preparativos. Sin embargo, sabemos que existe una alternativa para quienes luchan: la revolución socialista, como principal vía para derrotar al imperialismo en su máxima expresión.
Consideramos que Estados Unidos es la principal potencia hegemónica imperialista. Ahora, con el genocida Trump al mando, Asia Occidental se verá bañada en la sangre de todos aquellos que intenten resistir la hegemonía estadounidense, construida sobre la violencia reaccionaria y la acumulación, consolidación y exportación de capital. El ejemplo más flagrante de esto es la guerra en curso contra Irán, junto con la Entidad Sionista, donde han demostrado que bombardearán a todos aquellos que se resistan a la presencia de sus bases militares, sanciones económicas y agencias de inteligencia en la región. Cuando se resisten, Estados Unidos despliega sus flotas navales y su falsa influencia diplomática, al igual que las antiguas potencias imperialistas. La continuidad de estas tácticas demuestra que el imperialismo no es una política económica, sino un desarrollo lógico del capital. Dicho esto, sería negligente no mencionar el auge de la China socialimperialista y los imperialistas rusos reaccionarios. El mundo ha presenciado el resurgimiento del conflicto interimperialista, tanto en formas abiertas como encubiertas, a través de acciones como la invasión imperialista de Rusia contra Ucrania y su expansión en África Occidental, y la expansión del poder hegemónico económico de China en regiones como los Estados africanos, Sri Lanka, el sudeste asiático y Oriente Medio. La lucha de las masas oprimidas contra el imperialismo mundial contra este constituye la principal contradicción en el escenario internacional, mientras que la lucha de clases sigue siendo la principal contradicción en muchos países, incluida Gran Bretaña.
En Oriente Medio, vemos los frutos de este conflicto interimperialista, con la Entidad Sionista, colonizadora, colonial y genocida, continuando su genocidio contra el pueblo palestino y la persistencia de la resistencia contra dicho genocidio, y a través de su expansión en Irán mediante los ataques de Estados Unidos, la Entidad Sionista y los regímenes árabes compradores (como el Reino de Arabia “Saudita”, Baréin, los Emiratos Árabes Unidos y Catar) contra ese país, lo que ha llevado a la región a un choque inevitable. Tanto el genocidio asesino en Palestina como los violentos y criminales ataques contra Irán son intentos del bloque imperialista estadounidense de aplastar la resistencia de los pueblos de Oriente Medio, establecer la hegemonía en la región y expandir el poder del capital financiero imperialista estadounidense en la región mediante la incorporación de Irán como una semicolonia de Estados Unidos, tal como se hizo en Irak cuando Estados Unidos lo invadió hace veintitrés años. Es deber de los antiimperialistas en Gran Bretaña y en todo el mundo oponerse a este intento de expansión genocida y al aplastamiento de la resistencia popular. Con este espíritu, rendimos homenaje a todos aquellos que, encarcelados en las naciones imperialistas, se esforzaron por frenar el ataque contra los pueblos de Asia Occidental, combatiendo la transferencia y fabricación de armas que se utilizarán para luchar contra quienes se oponen al dominio del capital financiero imperialista estadounidense sobre sus vidas.
En este Día Internacional de los Obreros, saludamos a todos aquellos que han emprendido la lucha contra la Austeridad en casa. En particular, a todos los obreros que se han sumado a la huelga en la lucha contra el imperialismo y su impacto en el trabajo, desde los recolectores de basura en Birmingham hasta los maestros, maquinistas y trabajadores del sector sanitario. La lucha sigue viva y fuerte, porque las circunstancias nos obligan a seguir adelante, a mantenernos organizados y a comprender que somos capaces de enfrentar enemigos mucho más poderosos que nosotros mismos. En la actualidad, nos enfrentamos cada vez menos a la cuestión de la reforma o la revolución; las contradicciones del imperialismo y su impacto en el Estado impiden cualquier intento de abordarlo. Debemos tener en cuenta las palabras de Marx sobre la Comuna de París de 1871: el proletariado no debe aferrarse al viejo aparato estatal, sino destruirlo por completo. A medida que se acercan las elecciones locales, debemos hacer todo lo posible para contrarrestar las corrientes revisionistas y reaccionarias que afirman que el cambio puede llegar a través de las urnas. El llamado populismo de izquierda jamás será un buen indicador de la actividad propia del proletariado ni de su disposición para la revolución. Cuando no existe un programa ni un análisis de las fuerzas de clase en nuestra sociedad que guíe la lucha, nos vemos obligados a seguir a las masas en su militancia y su anhelo de un cambio real. Este es el impacto del revisionismo en nuestra coyuntura actual: una absoluta falta de respeto al tiempo y la capacidad de la clase obrera. El camino al poder no será rápido; nuestra tarea consiste en construir los medios para librar una lucha prolongada, asediando a nuestro enemigo en lugar de pretender poder derrotarlo de golpe.
Vemos el valor de la vía prolongada hacia el poder y la importancia de provocar una crisis política mediante la lucha armada en India. La Guerra Popular ha enfrentado diversos obstáculos, como la violencia genocida de las ofensivas del Estado indio reaccionario, las deserciones y rendiciones de destacados cuadros que han caído en el revisionismo liquidacionista, como Sonu, Tarakka, Ashanna y Devuji, la traición de camaradas que se retiran o son atendidos en hospitales, el asesinato de revolucionarios como el Secretario General Basvaraju y el miembro del Buró Político Madvi Hidma, y los intentos actuales de cercar y asesinar al miembro del Buró Político Misir Besra, a Aseem Mandal y a sus camaradas en el bosque de Saranda. Debemos recordar las palabras de Gonzalo cuando fue encarcelado y exhibido al mundo en una jaula en un intento de humillarlo. “Nosotros estamos aquí en estas circunstancias; unos piensan que es una gran derrota, ¡sueñan!, les decimos sigan soñando. Es simplemente un recodo, nada más, ¡un recodo en el camino! El camino es largo y con ese llegaremos, y, ¡triunfaremos! ¡Ustedes lo verán! ¡Ustedes lo verán!” Los revolucionarios del Movimiento de Nueva Democracia de India, tanto en zonas urbanas como rurales, están llevando a cabo una organización revolucionaria de masas y trabajando en la reconstrucción de las zonas perdidas durante la lucha. Es deber de los antiimperialistas de todo el mundo apoyar la Guerra Popular en India y exigir la liberación de los presos del Movimiento de Nueva Democracia en India, como los 23 de Hidma arrestados en Nueva Delhi, quienes reclamaban justicia para el Camarada Madvi Hidma tras su brutal asesinato en un falso enfrentamiento en Andhra Pradesh. La Guerra Popular en India triunfará, lo veremos.
La única manera para que los obreros, tanto de Gran Bretaña como de otros países, pongan fin a la explotación no solo de la clase proletaria, y pongan fin a los instintos asesinos y sangrientos del imperialismo, y a todo el sistema de clases, es unirse bajo el marxismo-leninismo-maoísmo, implicarse en una lucha de clases intensa y militante, unir y organizar los sectores revolucionarios de la sociedad, en Gran Bretaña principalmente la clase obrera, pero también los estudiantes progresistas y otras fuerzas similares, bajo el mando de la clase obrera y su vanguardia ideológica y política, un Partido Comunista militarizado bajo la dirección correcta y la línea política correcta, fruto de una lucha de dos líneas incansable, y llevar a cabo la Guerra Popular para lograr la revolución, en Gran Bretaña y en todo el mundo.
¡Que este Primero de Mayo, el próximo Primero de Mayo y todos los Primeros de Mayo que vengan sean días de intensa lucha de clases!
¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo!
¡Viva el proletariado internacional!
¡Viva la resistencia de los pueblos del mundo contra el imperialismo y la reacción!
¡Muerte al imperialismo!
¡Es justo rebelarse contra los reaccionarios!
¡Viva el Primero de Mayo Rojo de la clase obrera!