Brasil: Ocupación del MST denuncia el robo de tierras y al latifundio

Imagen de cabecera: casas de 300 familias organizadas por el MST, Glebe 223 de la Hacienda Sálvia. Fuente: Base de datos de AND

A Nova Democracia reporta que el 5 de junio, unas 300 familias organizadas por el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) ocuparon Gleba 223 en la Hacienda Sálvia, localizada en Planaltina, una región administrativa de Distrito Federal en Brasil. La acción buscaba denunciar el robo de tierras, la expansión del latifundio y la especulación con la tierra en la zona.

El gobierno federal ha declarado parte de la Hacienda Sálvia como una zona de interés público para la reforma agraria. Sin embargo, a pesar de la formalización sobre el papel, no hay avances actuales, lo que llevó a los campesinos a tomar iniciativa y ocupar la tierra a través de la acción directa.

Algunas de las familias presentes en la ocupación tienen una larga historia de resistencia, habiendo experimentado la ira de los terratenientes y de las fuerzas represivas. La violencia y el terror contra aquellos que luchan por la tierra ha sido ampliamente documentada como un patrón estructural.

Ahora, el gobierno de Luiz Inácio continúa con su discurso demagógico que no se traduce en acciones concretas para las familias campesinas. Por el contrario, el gobierno federal mantiene un flujo de miles de millones de dólares de recursos para el latifundio agroexportador.

AND menciona que, ante el abandono deliberado del Estado y la ofensiva violenta de los terratenientes, las masas del campo han buscado un camino para garantizar independientemente su supervivencia. El periódico brasileño señala: “Movimientos como el de la Liga de los Campesinos Pobres (LCP) y el Unidad de las Comunidades en Lucha (UCL) demuestran, a través de ocupaciones combativas, retomas de tierra y tribunales populares, que la conquista de los derechos democráticos y de la tierra no seguirá el camino de las conciliaciones con la gerencia de turno o con la oligarquía, sino a través de la lucha combativa y de la organización independiente de las masas. Este proceso reconoce que el latifundio es la base de las relaciones semifeudales que todavía obstaculizan el desarrollo del País.

Además, la LCP llama a los pueblos del país a organizarse en grupos propios de autodefensa para responder con la misma proporción y la calibre, a los ataques criminales perpetrados por las bandas de pistoleros y latifundistas que intentan expulsar al pueblo de sus territorios legítimos.

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