FDLP – Ecuador: ¡TODO PARA LA ORGANIZACIÓN Y LUCHA, NADA PARA LOS ELECTOREROS!
A continuación compartimos el comunicado del Frente de Defensa de las Luchas del Pueblo en Ecuador (FDLP-EC) el 9 de agosto.
Subieron el precio de los combustibles; los hospitales no tienen medicinas; el costo de la canasta básica se disparó por encima de los 860 dólares; acaban de aumentar las tarifas del transporte público y las condiciones de vida de las masas se deterioran hasta niveles pocas veces vistos.
Mientras todo esto sucede, Noboa asegura que las cosas van bien y que en el país hay dinero. ¿La prueba? Sus amigos y conocidos han podido comprar departamentos en la playa. Sí, ese es el nivel del administrador del viejo Estado: utiliza la riqueza de su círculo para medir el supuesto crecimiento económico del país, mientras millones de personas apenas consiguen llegar al final del mes.
Jóvenes desaparecen todos los días de las calles. En el mejor de los casos aparecen muertos, pero aparecen; muchos ni siquiera eso. Sus familias quedan condenadas a buscarlos entre fiscalías, hospitales, cárceles y morgues, mientras el régimen responde con estadísticas truchas de que han bajado los índices de criminalidad.
Vivimos en una sociedad totalmente militarizada. No es una exageración. Las masas, las organizaciones conscientes y sus dirigentes están bajo la mira de la Policía, las Fuerzas Armadas, la DEA, el FBI, la CIA y el Mossad; equipos tácticos de Israel y de EEUU. De las tropas colombianas al norte y peruanas al sur del país; y de las bandas delincuenciales que operan en todo el territorio nacional y son funcionales al viejo Estado. Estamos brutalmente emboscados.
Pero existe otra emboscada: las elecciones. Como se dice en las calles, ¡estamos cagados! Esto no es pesimismo ni derrotismo; es una descripción gráfica de lo que estamos viviendo. La presencia en el país de altos funcionarios de seguridad de Estados Unidos e Israel confirma el rumbo tomado por el régimen. Ellos se encargan del ‘perfeccionamiento’ criminal de los aparatos represivos, asesorar y participar en planes de vigilancia y represión en distintos niveles. Están aquí para imponer su doctrina militar, y con ella, los planes del imperialismo.
Quizá hoy, más que nunca, asistimos a un escenario tenazmente pútrido, que hiede a mierda y a pus esparcida por todas partes.
El revisionismo vuelve a mostrar su cara. También el oportunismo. Unidad Popular aparece ahora aliada con el correísmo y juntos con los socialistas. ¡Cuánta estupidez y desvergüenza! Años atrás eran enemigos a muerte, hasta el punto de que Unidad Popular se alió con Guillermo Lasso para combatir políticamente a la Revolución Ciudadana. No diferente los “socialistas”, que se aliaron a Lenin Moreno con el mismo propósito. Ahora van “a pipí cogido” detrás de la orgía en las elecciones. ¡Es increíble cuanta mierda puede entrar en el wáter electorero!
¿Puede existir mayor degeneración, corrupción y podredumbre ideológica? ¡Imposible!
Pero la estupidez es infinita, como el universo. En una “asamblea de los pueblos” realizada en Imbabura, los mismos dirigentes que pactaron el cese del último levantamiento indígena, campesino y popular propusieron oponerse al aumento de los pasajes. Hasta ahí, nada extraño. El problema es que no se les ocurrió nada más “revolucionario” que declarar objetivos de la justicia indígena a los “buseros” que incrementen las tarifas en sus comunidades.
Así como se lee: se lanzan contra los choferes, que en su mayoría son trabajadores mal pagados y explotados. Una vez más, la cuerda se rompe por el lado más débil, y los conductores terminan convertidos en esa cuerda flaca sobre la que descargan toda la responsabilidad.
No se plantean luchar contra las medidas económicas, contra el Gobierno ni contra el viejo Estado. ¿Por qué no lo hacen? Porque sus dirigentes se ahuevan. Pero también porque un levantamiento o lucha en las calles interrumpiría sus cálculos, sus alianzas y sus miserables pretensiones electoreras.
El pueblo Kayambi también pone su cuota. Si bien sus resoluciones guardan algo de coherencia con relación a lo que dicen otros dirigentes del movimiento indígena de Imbabura, cierran su comunicado con una estupidez del tamaño del Taita Imbabura: «Prohibimos que ADN —partido de gobierno— haga proselitismo político en nuestros territorios».
No rechazan ni combaten los procesos electorales. Tampoco hacen una convocatoria abierta a luchar contra el Gobierno. Lo único que quieren es impedir que ADN haga proselitismo en «sus territorios», mientras dejan la puerta abierta para que lo hagan Unidad Popular, el Partido Socialista, Pachakutik y cuantos más aparezcan. Así, revisionistas y oportunistas no pierden la oportunidad de disputarse los puestos burocráticos: prefecturas, alcaldías y demás cargos dentro del viejo Estado.
Así estamos, esa es la verdad. Pero, en medio de todo este estercolero, nos organizamos, combatimos y resistimos. Lo que vienen haciendo los elementos conscientes de la clase y del pueblo no alcanza. Debemos hacer más: llegar a lo más profundo de las masas, organizarlas y movilizarlas.
¿Nos amenazan con la cárcel del Encuentro? ¿Y qué? ¿Qué tenemos que perder? Nos quitan la vida todos los días: en la pesca en alta mar, en los mercados, a la salida de los colegios, en cualquier calle y a cualquier hora. Ya no existen patrones; cualquier cosa puede suceder en cualquier momento. En un comercio, en un restaurante de barrio, en un puesto de venta de “agachaditos”, en cualquier esquina, en un socavón de mina artesanal, en la misma puerta de la casa, la muerte acecha.
No hay trabajo ni tierra; la precariedad crece. Entonces, ¿qué carajos tenemos que perder, aparte de esta vida miserable en la que nos han metido? A cambio, tenemos mucho por ganar: una nueva sociedad y un mundo nuevo.
Basta con romper el cerrojo del miedo. Basta con liberar nuestras organizaciones de esos hijos de perra que nos arrastran hacia el estercolero del electorerismo. Basta con que tomemos la iniciativa.
Una vez más, y tantas como sea necesario, debemos organizarnos y lanzarnos a la lucha para detener a la bestia que nos gobierna y a quienes lo sostienen desde Washington y Tel-Aviv. De lo contrario, llegará el momento en que no tengamos nada entre las manos, ni siquiera un trazo de vida. Organizarnos y luchar se han convertido en necesidades vitales, en condiciones para subsistir. Debemos hacerlo.
Vamos a preparar jornadas de lucha. No importa el número; importan la consecuencia, la decisión y la coherencia ideológica. Hagamos que el miedo cambie de bando. Desenmascaremos a los revisionistas que están dispuestos a fornicar con el diablo para alcanzar sus objetivos electoreros, y a los oportunistas, que a estas alturas ya vendieron sus miserables vidas al régimen y a toda la podredumbre que este representa.
Recordemos: si no combatimos el oportunismo y el revisionismo, ¡nada habremos hecho!
¡A PREPARAR JORNADAS COMBATIVAS DE LUCHA!
¡DESENMASCAREMOS A LOS TRAIDORES, A LOS QUE TRAFICAN CON LAS LUCHAS Y LA ORGANIZACIÓN POPULAR!
¡ORGANIZAR, COMBATIR Y RESISTIR!
