Ni los precios de combustibles ni las privatizaciones han bajado con el gobierno de Lula
El gobierno de Lula anunciaba un éxito en la bajada del precio de los combustibles (diésel y gasolina) por el “fin del PPI”. El PPI es el Precio de Paridad de Importación, una política de precios implantada en 2016 durante el gobierno de Michel Temer. Con el PPI, el precio del consumidor de los combustibles producidos por Petrobras, la compañía de petroleo monopolista del Estado brasileño, estaba, supuestamente, más cercano con el mercado petrolero internacional y la tasa de cambio del dólar. Pero nada ha cambiado.
En mayo, Petrobras anunció el fin de esta política tras una reunión entre Fernando Haddad (ministro de Finanzas) y Luiz Inácio da Silva. Como denuncia A Nova Democracia (AND), no tardaron en aparecer oportunistas que alababan esta medida, donde políticos del PT, PcdoB, hablaban de “volver a vivir en un país soberano”, de que por fin se tendrían “precios competitivos” o de una “Gran victoria” para el partido de Lula.
Sin embargo, tal y como defiende el periódico, “el anuncio del ‘fin del PPI’ fue pomposo y celebrado por sectores del oportunismo, sin embargo, no representó más que engaño y estafa”. Tal y como concluye la Asociación de Ingenieros de Petrobras (Aepet), apenas ha habido variación en el precio de los combustibles. Por ejemplo, en una comparación entre el precio promedio entre 2019 y abril 2023 con el precio a 30 de junio de 2023 (supuestamente tras el fin de la medida y la bajada de precios) apenas varió de un 1,39 del petróleo Brent (el indicador para los mercados de Asia y Europa) a un 1,36. Por lo tanto la ‘bajada’ ha sido imperceptible. “Eso significa que en el gobierno de Lula/Alckmin, el precio del diésel está muy cerca del precio en el gobierno de Bolsonaro.” sentenciaba el periódico. AEPET también afirma que Petrobras puede bajar los precios, pero no ha sido así.
Junto a esto se une que en el mes de junio, los trabajadores de la refinería de Lubnor, en Ceará anunciaron una huelga contra la privatización de la planta por parte del gobierno de Lula. Los trabajadores de refinerías de todo Brasil realizarán manifestaciones contra la privatización que se está viviendo. La planta se vendió por 34 millones de dólares, casi la mitad del precio real. La venta se realizará a Grepar Participações, quien “también opera en la distribución de los derivados producidos por la refinería, teniendo el control de la producción y distribución, creando las condiciones para la práctica de precios abusivos contra los consumidores” afirma el AND. Además, hubieron manifestaciones en la ciudad de Fortaleza porque el 30% del terreno de la planta es del municipio y está también incluido en la venta sin haberse notificado.
Es llamativo como el PT denunciaba hace sólo un año el PPI y cómo su objetivo final era privatizar las refinerías y es justo lo que ha acabado haciendo el gobierno de Lula. El senador Rogério Carvalho denunciaba en marzo del año pasado al gobierno de Bolsonaro afirmando que “El PPI resulta en ganancias extraordinarias para Petrobras, y el objetivo final sería vender sus refinerías».
Actualmente la privatización de Petrobras no es la única que están llevando a cabo. En mayo los trabajadores del metro de Trensurb realizaron una huelga contra la privatización del servicio de trenes y los recortes de derechos, exigiendo la eliminación de la lista de privatizaciones del gobierno de Lula. Además, añaden que no ha cambiado nada con Lula: “Ya estamos en el quinto mes del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y los gerentes de Trensurb siguen siendo los mismos designados por el gobierno de Jair Bolsonaro”. También el ministro Rui Costa, a principio de este año, afirmaba que se daría la privatización del Puerto de Santos para “atraer inversión pública y privada a la infraestructura del país”.
AND añade un extracto de su Editorial Semanal del 22 de junio, la cuál hemos traducido: “Luiz Inácio busca satisfacer los intereses centrales de las clases dominantes para no abrir una crisis mayor y, al mismo tiempo, reeditar medidas cosméticas y populistas para no perder demasiada popularidad”. Y afirma: “La demagogia utilizada por el gobierno Lula- Alckmin tiene como objetivo mantener a las masas inertes, fuera de combate, engañadas por medidas pintadas como las más útiles para el trabajador brasileño. En este caso, no hay duda: es la simple continuidad de vincular el precio de los combustibles al precio internacional de los derivados, sólo que con una apariencia diferente.”
Y finaliza diciendo: “No es cierto que ‘Brasil haya vuelto’, como dicen los oportunistas, abyectos
defensores de un gobierno resultante de una coalición reaccionaria con la gran burguesía y los terratenientes, enemigos de los campesinos y de los trabajadores. En realidad lo que ha quedado es el mismo Brasil, el país de la gran burguesía, los terratenientes y el imperialismo.”