México: Dos años después, Sandra vive
Compartimos a continuación un artículo publicado por Periódico Mural el 5 de Octubre.
La búsqueda termina cuando existe verdad. La justicia comienza cuando deja de haber impunidad.
Hoy, dos años después, Sandra vive.
Y seguimos teniendo rabia.
Rabia porque nos la quitaron.
Rabia porque tuvimos que buscarla.
Rabia porque tuvimos que aprender a reconocer un cuerpo cuando lo que queríamos era volver a abrazarla.
Mientras nosotros aprendíamos a vivir con su ausencia, quienes tienen poder siguieron caminando con total impunidad, a pesar de haber sido señalados por Sandra.
Y eso también evidencia el Oaxaca que hoy tenemos: un estado insostenible, marcado por la violencia, por la sangre y por una impunidad que parece tener permiso para continuar.
Indigna ver cómo el poder puede convertirse en una obsesión capaz de romper lealtades, instituciones, familias y hasta los vínculos más sagrados.
Porque cuando el poder deja de ser un medio para servir al pueblo y se convierte en un fin, todo puede terminar siendo negociable. Incluso la verdad.
Pero Sandra no es negociable.
Su memoria no es negociable.
Su dignidad no es negociable.
Y nuestra exigencia de justicia tampoco.
A dos años de su desaparición, no quiero que Sandra sea recordada solamente como una cifra más.
Quiero que sea recordada por todo aquello que evidenció.
Por cada voz que intentó levantar. Por cada injusticia que decidió señalar. Por cada mujer a la que decidió escuchar. Por cada vez que eligió hablar cuando otros preferían callar.
Porque hay algo que este país debería haber aprendido hace mucho: Por cada violación a los derechos humanos, nace una voz dispuesta a defenderlos. Y quizá por eso resulta tan peligroso para el poder que existan mujeres que no se callen.
Quiero que recuerden quién fue Sandra.
Una mujer ayuuk.
Una defensora.
Una hermana.
Una hija.
Una madre.
Una mujer que decidió hablar cuando otros preferían guardar silencio.
Y mientras exista una sola persona que pronuncie su nombre, mientras alguien siga preguntando qué pasó y mientras haya quienes exijan verdad y justicia, su historia seguirá viva.
Seguirá incomodando.
Porque Sandra no desapareció de nuestra memoria.
Sandra vive.
Y mientras haya impunidad, seguiremos preguntando:
¿Dónde está la justicia?