Colombia: pobladores de Granizal se movilizan por agua y contra el abandono estatal

Imagen de cabecera: pobladores se enfrentan a la policía. Fuente: Nueva Democracia

El periódico Nueva Democracia (ND) informa sobre las protestas de los pobladores de Granizal, Antioquia, quienes bloquearon el 13 de agosto una de las carreteras más importantes del país (que conecta Medellín y Bogotá) para exigir una solución ante la falta de agua.

Los pobladores no cuentan con agua potable en sus casas, obligando a niños, ancianos y a adultos a cruzar grandes distancias y caminos no asfaltados. La poca agua que les da el ayuntamiento (entre 5 – 8 litros por día), apenas llega al 15% de lo que la Organización Mundial de la Salud recomienda como el mínimo vital por persona y día.

Los pobladores exigen también soluciones para otras necesidades, como la pavimentación de vías, mejora del acopiamiento de la basura o un subsidio para los damnificados por el masivo deslizamiento de tierras ocurrido en junio de 2025, donde decenas de personas murieron y centenas de personas fueron afectadas.

El derrumbamiento de 2025 llevó a los vecinos a realizar cortes de carreteras en la autopista. También en 2015, los pobladores interpusieron una Acción Popular (demanda colectiva) que obligó a la alcaldía y a EMP (Empresas Públicas de Medellín) a realizar un estudio técnico para construir un acueducto y alcantarillado. 11 años después, los problemas continúan.

ND explica la ligazón entre el Estado semicolonial y el asentamiento informal de Granizal, “Está conformado principalmente por personas de origen campesino que llegan a la ciudad debido a las guerras de despojo que continuamente tienen lugar en Colombia, reflejo del carácter semifeudal del país en el que terratenientes y señores de la guerra disputan el control de regiones periféricas del territorio nacional.” yLa lucha de esta comunidad suburbana por servicios públicos no es única en Colombia. Es, al contrario, la forma principal en la que se han conformado la mayoría de barrios populares en las ciudades del país. En una dinámica también propia del país semifeudal que es Colombia, la gente desterrada del campo va ocupando los bordes de las ciudades, elevando sus barrios mediante autoconstrucción, enfrentando la represión estatal y paramilitar y luchando para que el Estado planifique, regularice, adecue y desarrolle el territorio.”

El plantón duró unas 12 horas y desde el inicio, la policía fue desplegada en el lugar. Solo tras varias horas, durante la tarde, fue cuando llegaron las entidades negociadoras. “Esto demostró que, de parte del Estado, no había una voluntad en atender diligentemente a la comunidad y que estaban dispuestas a reprimir desde el primer momento”, declara ND.

Una vez establecida la mesa de negociación, los representantes del Estado solo ofrecieron una nueva reunión para dentro de dos semanas. Cuando los voceros se negaron, el Estado comenzó a reprimir con gases lacrimógenos y granadas aturdidoras contra los manifestantes, entre los que se encontraban personas mayores.

Esto provocó un incendio en una zona boscosa, lo que fue usado por el gobernador de Antioquia para tergiversar, echándole la culpa a los manifestantes del incendio. La prensa burguesa se hizo eco de la mentira del gobernador, “demostrando que Estado y medios están coludidos en reprimir y violentar a un pueblo en lucha”, declara ND.

En contraposición, medios populares, elementos solidarios y los propios vecinos han hecho un esfuerzo por desmentir la situación, incluyendo Nueva Democracia.

ND escribe: “Además, esta forma cobarde de reprimir y culpar al reprimido de su represión, propia de un Estado que tiene como enemigo a su propio pueblo, no creó otra cosa que más razones para la comunidad seguirse manifestando e incrementar su combatividad, organización y lucha por sus derechos.” y “Granizal le demostró al país que, mientras existan derechos vulnerados y un Estado enemigo de su pueblo, habrá lucha popular: como cantaba la comunidad durante la protesta: «daremos la pelea cueste lo que cueste».”

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