México – Periódico Mural: Editorial | Julio-Agosto 2026

A continuación compartimos el editorial de julio-agosto del Periódico Mural, publicado el 3 de agosto.


Cuando Lenin estudiaba el imperialismo nos dejó una caracterización muy concreta de este. Él decía que… “El imperialismo es una fase histórica especial del capitalismo. Su carácter específico tiene tres peculiaridades: el imperialismo es 1) capitalismo monopolista; 2) capitalismo parasitario o en descomposición; 3) capitalismo agonizante”. Bajo esta premisa debemos analizar la situación actual de la crisis general del imperialismo, y particularmente del imperialismo yanqui.

Como todos sabemos, el segundo mandato de Trump al frente de la Casa Blanca comenzó con la firma de decenas de órdenes ejecutivas (enero 2025) donde el imperialismo estadounidense pasaba por encima de diversos acuerdos económicos y comerciales con diferentes países, incluidos Canadá, México y sus propios aliados de la Unión Europea, además de China. Iniciaba así la imposición de aranceles que analizamos en estas páginas como un mecanismo emergente del imperialismo yanqui para garantizar la mayor concentración de capital y centralización industrial en sus fauces. Este movimiento tiene que ver con el carácter monopolista del imperialismo.

Más tarde, el imperialismo yanqui comenzó a condicionar la flexibilización o no de los aranceles y la ratificación o no de los tratados comerciales con otros países a partir de la mayor sujeción de estos a sus intereses, principalmente en cuanto al control de materias primas que son en esencia recursos naturales como el agua, la tierra, los hidrocarburos, las tierras raras, el litio, etc. El mismo régimen fascista de Kiev buscó doblegarse ante esta política norteamericana a cambio de seguir gozando de su protección. Este movimiento tiene que ver con el carácter parasitario del imperialismo y es parte de su proceso de descomposición permanente.

Posteriormente, con el despliegue de tropas en el mar Caribe y los ataques contra embarcaciones civiles acusadas de “narcotráfico” (verano de 2025); las amenazas de anexión contra Groenlandia, los bombardeos contra Venezuela, el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la agresión criminal contra Irán (inicios de 2026), el imperialismo norteamericano pasó a la ofensiva militar contra los pueblos, amenazando de paso a Cuba, México y Colombia, y extendiendo las agresiones en Medio Oriente. Este movimiento tiene que ver con el carácter agonizante del imperialismo y nos recuerda que la guerra es la continuación de la política por otros medios, precisamente por la violencia.

Los puntos destacados confirman perfectamente la caracterización del imperialismo que anotamos al principio. Esto nos llama a seguir con atención el curso de los acontecimientos entendiendo que la crisis general del imperialismo impone una relación de colusión y pugna entre ambas superpotencias (EEUU y Rusia) y con las demás potencias (incluida la China social-imperialista). En medio de ello, el imperialismo yanqui ha pasado a la ofensiva en los preparativos de una nueva guerra mundial imperialista por el nuevo reparto del mundo. De esto dan cuenta las recientes cumbres internacionales del imperialismo dirigidas por los yanquis, como el G7 en Évian, Francia (junio 2026), y la OTAN en Ankara, Turquía (julio 2026). ¿Acaso es extraño que al término de estas los gringos reanudaran sus agresiones contra Irán mientras las potencias europeas movilizan barcos al Golfo Pérsico?

Pero hay algo más. El imperialismo yanqui, sumergido en una profunda crisis de descomposición, ha anunciado que pasará a la ofensiva contra lo que denomina “terrorismo político de extrema izquierda”. Así lo declaró en su denominada Cumbre Global contra el Terrorismo Político, realizada en los EEUU (julio 2026), donde se lanzó directamente contra los movimientos antifascistas, antiimperialistas y comunistas en norteamérica y el mundo, llamando a los gobiernos presentes en el evento a desatar la cacería de brujas contra estos.

En voz de los yanquis, el imperialismo internacional no solamente está confirmando su carácter monopolista, parasitario y agonizante; no solo muestra sus apetitos guerreristas y sus preparativos de guerra. También está confesando que la Revolución Proletaria Mundial es el peligro y la tendencia principal, y por tanto actuará como un tigre herido.

El escenario internacional que hoy se dibuja exige de los trabajadores y los pueblos mantener con firmeza el rumbo, y esto entre otras cosas implica dar continuidad al análisis de la situación concreta observando lo que ocurre en la colina enemiga a fin de anticipar escenarios, mantener la vigilancia y seguridad revolucionarias, preservar las fuerzas propias y crecerlas al calor de la lucha de clases. Los movimientos democráticos y revolucionarios, hoy caracterizados como “terrorismo político de extrema izquierda”, debemos tener presente que el imperialismo y todos los reaccionarios son tigres de papel.

Previous post La Sección Española de la AIL llama a una concentración mañana en València
Next post El viejo Estado brasileño desata el terror en Vila Kennedy, Rio de Janeiro