Nueva Democracia, Colombia: 216 años de semicolonialismo

Imagen de cabecera: De la Espriella junto con el senador republicano de origen colombiano Bernardo Moreno. Fuente: Nueva Democracia

Nueva Democracia escribe que este año se conmemoran 216 años desde el inicio de la lucha de independencia contra la corona española, y que estos años no han sido nada más que una transición de condiciones coloniales a semicoloniales, con la dominación de las redes económicas, militares y políticas que acarrea.

Esto se puede ver en el enfoque económico del gobierno anterior era el de exportar productos primarios no procesados como café sin tostar, bananos o plátanos frescos, flores y aceite de palma crudo, vendido a los países imperialistas extranjeros por un precio muy inferior por el que el país lo compra yo lo recibe a través del comercio. Nueva Democracia escribe que, desde 1990 las clases dominantes del país han acordado que “la mejor política industrial, es no tener política industrial. Además también escriben que la entrada de productos y financiamiento de proyectos de países imperialistas no son regalos, sino una inversión donde, a cambio del ingreso de capitales, el beneficio de la inversión es la explotación de los recursos naturales y del trabajo local, que regresa a los países donde se origina el capital. El 22% de las inversiones directas extranjeras viene de EEUU, pero países como España, Francia, Suiza y el Reino Unido juegan también un papel importante.

Nueva Democracia también habla sobre la cuestión del turismo: cuando gente de los países imperialistas va a Colombia, llega un flujo de personas con la capacidad para pagar precios significativamente mayores por la propiedad y bienes, subiendo los precios para los locales y causando gentrificación en los vecindarios. Estos turistas también vienen como parte de un vil fenómeno de turismo sexual, donde “La falta de soberanía de Colombia, el poder del pasaporte estadounidense, el poder del dólar y la situación de miseria de las masas colombianas habilita a criminales extranjeros para que se aprovechen de la necesidad de mujeres, adolescentes, niñas y niños pobres, percibidas por el ojo colonial de estos criminales como presas sexuales donde se reafirma la dominación”, escribe Nueva Democracia.

Otra consecuencia integral de las condiciones semicoloniales es el fenómeno inverso: la migración de los países oprimidos a los países imperialistas, un fenómeno que ha incrementado en Colombia, creciendo las remesas enviadas a Colombia en 2025, creciendo en un 10,6% respecto a años anteriores. La gente migra a los países imperialistas para trabajar, y enviar remesas a sus familias en el país. Esto también refuerza el carácter semicolonial del país, vinculando todavía más la fuerza de trabajo a las naciones imperialistas. Actualmente, las remesas enviadas desde los países imperialistas representan el 3% del PIB del país, provenientes principalmente de EEUU.

Mientras el anterior gobierno se focalizó en la exportación de bienes agrícolas, el recién elegido Abelardo de la Espriella, ciudadano estadounidense, “espera enfocar más los nexos semicoloniales hacia la exportación minero-energética, un enfoque más alineado con el actual presidente de su país, Donald Trump”, escribe Nueva Democracia.

Añade además: “el imperialismo yanqui es estrepitosamente derrotado en Medio Oriente y busca aferrarse con garras a su «patio trasero» en el hemisferio” destacando que la alineación del presidente actual con el imperialismo yanqui servirá como una forma de debilitar los lazos con el socialimperialismo chino en el continente.

Finalmente, Nueva Democracia enfatiza la fuerte sujeción militar del Estado colombiano al imperialismo yanqui. El Estado describe esta subyugación como “cooperación”, pero los intereses estratégicos estadounidenses prevalecen en esta relación de “cooperación” e históricamente esta llamada cooperación tiene un fuerte elemento de contrainsurgencia vinculado a ella, ahora bajo la premisa de combatir el “narcoterrorismo”. Nueva Democracia escribe “Así, el Estado colombiano en su conjunto es connivente con la intervención estadounidense en el combate al ELN, especialmente en la frontera colombo-venezolana, lo cual fue ratificado por el presidente saliente Gustavo Petro.”

Para finalizar, Nueva Democracia escribe: “Con esta bota militar puesta encima (…) la nación y el pueblo colombiano no puede realmente celebrar su independencia, al contrario, esta debe ser una oportunidad para luchar por la soberanía. (…) Es tarea del pueblo fortalecer ese camino de luchas contra el imperialismo, para crear una nación fuerte, digna y sin hambre, que recoja lecciones y referentes de la experiencia histórica de emancipación de los pueblos soviético, chino, palestino, vietnamita, cubano, indio, peruano, filipino, entre otros, y que aliente a los otros pueblos del mundo también a ello.”

Previous post India – Movilización organizada por el RSF
Next post Movilizaciones anti-imperialistas en Alemania