Dem Volke Dienen: Keiko Fujimori nombrada presidenta de Perú
Compartimos una traducción no oficial realizada por la Asociación Nueva Democracia – Alemania (Nuevo Perú) del artículo de Dem Volke Dienen publicado el 1 de julio. Hemos realizado algunas correcciones.
El 7 de junio se celebró la segunda vuelta de las elecciones en Perú.
En la primera vuelta participaron 36 candidatos, uno de los cuales falleció durante el proceso. De ellos, dos candidatos pasaron a la segunda vuelta, ya que la Constitución peruana establece que un candidato debe obtener al menos el 50% de los votos válidos para ser proclamado presidente.
Estos dos candidatos fueron Keiko Fujimori, del Partido Fuerza Popular, con 2.877.678 votos, lo que equivale al 17,192% de los votos válidos (el 10,528% del censo electoral o el 8,24% de la población), y Sánchez Palomino, de Juntos por el Perú, con 2.015. 114 votos, lo que equivale al 12,039% de los votos válidos (el 7,374% del censo electoral y el 5,77% de la población).
Se ve cómo el primero representa, en general, a la facción compradora de la burguesía burocrática, mientras que el segundo representa más bien a la facción burocrática.
También queda claro que el intento de legitimar al régimen ha fracasado ya en el primer intento. Estas cifras no solo distan mucho de representar una supuesta unidad, sino que, en total, los abstencionistas y los votos nulos suman más del doble de los votos obtenidos por estos dos candidatos.
La crisis política del viejo Estado peruano se refleja también en el hecho de que Keiko Fujimori será ahora la novena persona en los últimos diez años en ocupar este cargo, cuyo mandato regular es, en realidad, de cinco años.
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) ha anunciado ya los resultados oficiales de la segunda vuelta. Keiko Fujimori ganó con el 50,13% de los votos válidos, el 33,75% del electorado o el 26,41% de la población. Por su parte, su contrincante ha anunciado que no reconocerá el ajustado resultado y habla de fraude electoral (el fraude electoral es, como en la mayoría de los países, algo habitual también en Perú). La «Organización de los Estados Americanos», liderada por los yanquis, ya se ha posicionado a favor de Keiko Fujimori.
Keiko Fujimori es la hija de Alberto Fujimori, quien entre 1990 y 2000 dirigió un genocidio con el que intentó sofocar en sangre la Guerra Popular en Perú. Ese cerdo murió el 11 de septiembre de 2024 (por entonces difundimos la declaración del Movimiento Popular de Perú). Nombrar presidenta a su hija es una descarada osadía, pero en un país en el que el genocida y abiertamente corrupto Alan García pudo llegar a ser presidente por segunda vez (1985-1990 y 2006-2011), eso ya ni siquiera sorprende.

Este Gobierno se inscribe en una continuidad directa con el régimen que, tras el llamado autogolpe de Alberto Fujimori de 1992 —con el que el imperialismo estadounidense asumió directamente el mando de la guerra contrarrevolucionaria contra la Guerra Popular—, por un lado, políticamente, como ha sido el caso de todos los Gobiernos desde entonces, pero en este caso también de forma directa y en lo que respecta al personal.
No obstante, está claro que Keiko Fujimori tendrá dificultades para sacar adelante sus proyectos en el Parlamento. Aunque el grupo parlamentario de su partido es el más numeroso, solo controla aproximadamente un tercio de los escaños.
La crisis política del viejo Estado peruano crece día a día y también las luchas del pueblo están en auge. El pueblo no tiene nada que esperar de las elecciones, ni en Perú ni en ningún otro lugar del mundo. Está claro que no hay otro camino que la Guerra Popular.