Día de la Heroicidad: ¡DAR LA VIDA POR EL PARTIDO Y LA REVOLUCIÓN!

A continuación compartimos trabajos artísticos y un discurso del Presidente Gonzalo publicados en Dem Volke Dienen el 16 de junio.


¡Dar la vida por el Partido y la Revolución!

El inagotable seno del pueblo los nutrió con sobrio alimento y los puso a andar;

la lucha de clases fue modelando su mente;

y el Partido, como la primera y más alta forma social, elevó su conciencia política armándola con el marxismo-leninismo-maoísmo, pensamiento guía,

potenció su combatividad organizándolos en Ejército Guerrillero Popular,

y fundiéndolos con las masas del campesinado pobre aceró su cuerpo y espíritu en la fragua inextinguible de la Guerra Popular.

Devenidos en prisioneros de guerra nunca hincaron la rodilla

y persistiendo en combatir, movilizar y producir

en ardorosas bregas transformaron las sórdidas mazmorras del caduco y podrido Estado peruano en Luminosas Trincheras de Combate.



Los golpes contundentes, certeros e implacables de la Guerra Popular y su avance incontenible removieron las entrañas de las hienas de la reacción.

La rebelión de los prisioneros de guerra es el desenmascaramiento y la condenación públicos y ante el mundo de estos siniestros planes de matanza masiva, en defensa de la revolución y de sus propias vidas.

Plasman la trilogía monumental de las luminosas trincheras de combate del Frontón, Lurigancho y Callao, hito histórico que proclamará más la grandeza del Día de la Heroicidad.

El pretendido golpe devastador y decisivo acabó cayendo sobre la cabeza de quienes lo engendraron y hundiendo al gobierno aprista, fascista y corporativo y a quien funge de presidente, violando las normas de su estado, en una grave crisis política y gran desprestigio de los cuales aún no pueden salir;

así la rebelión de los prisioneros de guerra a costa de su propia vida conquistó para el Partido y la revolución un grandioso triunfo moral, político y militar, más aún sirvieron notablemente al éxito de rematar el gran salto con sello de oro y asentaron cimientos para el nuevo plan de desarrollar bases,

cuya primera campaña ha sido el más grande remecimiento del Estado peruano hasta hoy y la mayor repercusión de la Guerra Popular, dentro y fuera del país.

Así, los prisioneros de guerra, como el personaje de la historia, siguen ganando batallas más allá de la muerte, pues, viven y combaten en nosotros conquistando nuevas victorias; su recia e imborrable presencia la sentimos palpitante y luminosa enseñándonos hoy, mañana y siempre a dar la vida por el Partido y la revolución.

Presidente Gonzalo

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