Dinamarca – Roede Fane: los racistas fueron enfrentados con resistencia

A continuación compartimos una traducción no oficial de un reporte publicado por Roede Fane el 7 de septiembre.


El sábado 5 de septiembre, los racistas y fascistas tomaron las calles durante la “marcha por la remigración”, organizada por el grupo fascista «Det Danske Folk».

El grupo hizo todo en su poder para movilizar para su marcha, con una gran campaña de desinformación con contenido generado con IA particularmente en Facebook, bien apoyados por un ejército de bots y de perfiles falsos.

Los organizadores esperaban 7.000 participantes en su marcha, pero ese día solo unas 500-700 personas asistieron a la concentración racista, que consistió en Rasmus Paludan y sus desalmados amigos, promonárquicos iraníes sionistas, otros elementos reaccionarios y hooligans nazis.

Sin embargo, éste es un récord moderno en términos de asistencia a una manifestación de la extrema derecha en Dinamarca, ya que las manifestaciones neonazis previas atrajeron a un máximo de 300 participantes.

La manifestación de extrema derecha se caracterizó notablemente por 40 a 60 neonazis enmascarados, quienes, entre otras cosas, encendieron bengalas e intentaron atacar la contramanifestación antirracista, que atrajo al menos al doble de participantes que la manifestación nazi.

Algunos elementos de la manifestación racista estaban extrañamente sorprendidos de encontrarse en la misma manifestación en la que los neonazis encendían bengalas y disparaban cohetes. Sin embargo, la policía no hizo prácticamente nada para detener a los hooligans nazis, solo arrestar a una persona.

La manifestación antirracista atrajo entre 2 y 3 veces más personas que la manifestación de DDF.

Además de la manifestación antirracista, que atrajo a 1.500 participantes, el frente unido de antifascistas bloqueó la ruta a la Embajada británica en Classensgade para frenar y prevenir la manifestación neonazi. Así, los antifascistas corearon eslóganes como “¡Ningún fascista en nuestras calles!” y cantaron canciones como “Bella Ciao”. Pancartas con eslóganes como “¡Juntos contra el racismo!”, “¡Abajo el imperialismo danés!” y “¡Ningún racista en nuestras calles!” ondeaban durante la manifestación. Sin embargo, poco después la “Unidad 12” de la policía de Copenhague lanzó, sin previo aviso, un ataque violento contra el que era un bloque pacífico antirracista, golpeando furiosamente con sus porras.

Varios activistas han reportado que la policía atacó deliberadamente la cabeza y las articulaciones de los manifestantes. Varios manifestantes antifascistas fueron hospitalizados y un puñado pequeño fueron arrestados por la policía.

Los antifascistas maniobraron para mantenerse firmes ante los primeros ataques frontales de la policía con porras, pero la policía estaba determinada a mover cielo y tierra para asegurar que los neonazis pudiesen caminar las calles sin problemas. La policía redirigió la ruta de los nazis fuera de la sección bloqueada en Classensgade y, acribillando con golpes de porras y cargas de asaltos, y pudieron romper el bloqueo

La prensa burguesa ha mostrado rápidamente la contramanifestación antifascista como extremistas, incluso siendo la policía quien inició la violencia y los nazis quienes se paseaban haciendo el saludo nazi. Los dobles estándares entre la manifestación nazi y la manifestación de aquellos que quieren resistir a los fascistas es de risa, y es hipócrita hasta decir basta. Si la policía no hubiese estado presente, los cobardes fascistas no se hubiesen atrevido a tomar las calles por la resistencia popular contra ellos.

A pesar de que el bloque se rompió, la marcha nazi estuvo lo suficientemente afectada como para acortar su ruta. La marcha nazi acabó en Axeltory, donde los organizadores declararon su intención de organizar una nueva marcha para el 17 de octubre.

La marcha nazi por la “remigración” es un reflejo directo de la retórica y de las mentiras lanzadas desde Christiansborg. Si se pregunta qué es lo que realmente está empeorando las condiciones de vida del pueblo, tiene que mirar a la caída de los salarios reales, la inflación y los recortes del estado de bienestar, todo ello teniendo lugar para beneficiar a los capitalistas más ricos del país. Culpar a los llamados “inmigrantes criminales” por sus problemas hace de estos nazis los matones del imperialismo danés, escondiéndose detrás de las armaduras y los escudos de la policía.

El día acabó con una derrota moral para la policía, quien se vio protegiendo a los nazis mientras les permitía caminar libremente enmascarados y lanzando cohetes a la gente en la calle de Copenhague. El día fue una victoria moral y política para los antifascistas, mostrando el verdadero carácter de la policía y mostrando que los nazis son minoritarios y que Copenhague no se queda de brazos cruzados cuando ellos toman las calles.

Cuando los nazis vuelvan a la superficie el 17 de octubre, ciertamente se organizará más resistencia y la lucha continuará hasta que todos los fascistas hayan sido sacados de las calles de la ciudad.

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