Últimas noticias de la lucha por la tierra en Brasil
Imagen de cabecera: campesinos en la marcha durante el Tribunal Popular de octubre de 2025. Fuente: AND.
A continuación compartimos algunas actualizaciones de la lucha por la tierra y la Revolución Agraria en curso en Brasil, basada en el último “Boletín Nuevo Brasil” publicado por A Nova Democracia (AND) el 25 de agosto.
Barro Branco mantiene su resistencia ante ataques de Seguridad Privada
El 22 de agosto, dos guardias de seguridad de Agropecuária Mata Sul fueron sorprendidos destruyendo cultivos y derribando cercas en el Ingenio azucarero Barro Branco, en Jaqueira, Pernambuco. Las familias campesinas denuncian un patrón de acoso, afirmando que la empresa ya ha utilizado «drones para vigilar la comunidad» y ha «amenazado de muerte a dirigentes de la lucha por la tierra».
La región, que forma parte de la antigua Usina Frei Caneca, ha soportado años de «subastas fraudulentas, destrucción de huertas, contaminación de fuentes de agua, pistolaje e intentos de desalojo». Esta situación se profundizó en septiembre de 2024, cuando la área repelió una incursión de más de 50 pistoleros vinculados al grupo paramilitar «Invasión Cero» y a Agropecuária Mata Sul. La tropa llegó en «14 camionetas, acompañada por retroexcavadoras», destruyendo dos fincas antes de ser detenida por la resistencia.
En octubre de 2025, se organizó un Tribunal Popular para convertir estas denuncias en un juicio político. El tribunal condenó a los responsables de la Usina Frei Caneca a 22 años y a Agropecuária Mata Sul a 103 años y seis meses por delitos que incluyen «acaparamiento de tierras, fraude en subastas, delitos ambientales, constitución de milicias privadas, tentativa de homicidio y violaciones laborales».
A pesar de la violencia, las familias han recuperado fuentes de agua y establecido el Campamento Menino Jonatas. El texto sostiene que es en esta «trinchera concreta — contra el pistolaje, las bandas paramilitares, el acaparamiento de tierras y la cobertura brindada por el viejo Estado» donde las masas combaten efectivamente «la extrema derecha y el fascismo». Finalmente, Barro Branco sirve como prueba de que la fuerza capaz de derrotar la reacción surge de «la organización y la lucha por la Revolución Agraria».
Pistoleros atacan campesinos Guarani-Kaiowá
Los campesinos indígenas Guarani-Kaiowá de la Retomada Aratikuty, en Dourados, fueron atacados violentamente en dos ocasiones en pocos días. El 17 de agosto, policías militares y pistoleros incendiaron viviendas y destruyeron tanques de agua, dejando heridos entre niños y ancianos. Dos días después, la Policía Militar ejecutó un desalojo sin orden judicial, utilizando bombas de gas lacrimógeno y disparos para destruir las estructuras de los campesinos.
La represión se extendió a la prensa popular, destacando la persecución de dos camionetas de latifundistas contra un corresponsal de AND, siendo esta la cuarta amenaza sufrida por el periódico en la región. En el plano político, el diputado bolsonarista Marcos Pollon legitimó la violencia al llamar «terroristas» a las familias y acusarlas de emplear «técnicas de guerrilla» sin presentar pruebas.
AND indica que “El vocabulario no es fortuito: agentes de las fuerzas represivas, candidatos y portavoces del latifundio usan la misma terminología contrainsurgente contra la LCP, clasificando las zonas campesinas como «bases guerrilleras» y la lucha por la tierra como «guerra irregular» o «guerra híbrida». Al etiquetar a comunidades enteras como enemigas internas, buscan deshumanizar a las masas, justificar operaciones bélicas y preparar nuevas muertes. La ofensiva contra Aratikuty se revela así como parte de la misma guerra reaccionaria del latifundio y del viejo Estado contra campesinos, pueblos indígenas y quilombolas.”