NOTA DE CEBRASPO Y ABRAPO: MASACRES POR VENGANZAS Y REPRESIÓN EN LAS MANIFESTACIONES EN LAS FAVELAS: UNA ESCALADA DE ATENTADOS CONTRA LOS DERECHOS CIVILES EN BRASIL

Publicamos una traducción no oficial del llamamiento conjunto de CEBRASPO y ABRAPO publicado aquí.

En los últimos meses de julio y agosto de 2023, tres masacres y dos formas de reprimir manifestaciones populares representan un rumbo peligroso tomado por el Estado brasileño en su escalada del control social de la pobreza.

En Sao Paulo la masacre de Guarujá (SP) dejó un saldo de al menos 16 muertos y varios heridos. El motivo: la venganza por la muerte de un PM [Nota del traductor: Policía Militar] que estaba de patrulla, consecuencia de la forma en la que se da la política de “combate contra las drogas” en el país. En esta ocasión, una vez más dejó claro como ocurre el llamado “combate a las drogas y al narcotráfico”: incursiones sin respeto a los habitantes, decenas de denuncias de torturas, PM’s encapuchados entrando a la fuerza en varias casas para imponer el terror. Prácticas que se asemejan a las tácticas implementadas por el Ejército israelí en la ocupación de Palestina. Habitantes en general, fueron ejecutados sin ninguna forma de resistencia armada que amenazase a la policía. Hay denuncias de muertes de personas desarmadas, torturadas y después asesinadas. ¡Allí fueron juzgadas, condenadas y ejecutadas! Esquizofrénicos fueron asesinados. En Bahia, estado gobernado por el Partido dos Trabalhadores [Translator’s Note: el partido socialdemócrata que actualmente gobierna] , 10 muertes fueron registradas en circunstancias semejantes. En Rio de Janeiro 10 habitantes fueron asesinados y hubo tres heridos en una masacre en el complejo de Penha. El gobernador genocida de São Paulo dice estar extremadamente satisfecho con la operación. Luiz Inácio después de estar callado durante mucho tiempo, dijo: “La policía tiene que saber diferenciar lo que es un bandido, de lo que es el pueblo pobre que anda por la calle. Para eso necesita estar bien informada. No estoy echando la culpa a ningún gobernador. El gobierno federal tiene que asumir la responsabilidad de ayudar a los gobernadores en el combate a la violencia, porque el crimen organizado está tomando la oportunidad en el país.” De hecho, recientemente sobrepasó los mil millones del Fondo de la Seguridad Pública a los gobernadores, sin exigir al menos contrapartidas como el fin de las ilegalidades de las incursiones policiales y por las masacres recurrentes en las favelas y periferias del país.

El derecho de manifestación ahora es combatido, incluso con la bala del fusil.

En la primera semana de agosto, la Policía Militar de Rio de Janeiro mató al niño Thiago de 13 años en la favela de Cidade de Deus (RJ) con la misma excusa de siempre de reacción armada y asalto a la policía. La manifestación marcada para el 7 de agosto fue duramente reprimida, inicialmente con el repertorio de siempre, bombas aturdidoras, gas lacrimógeno y balas de gomas, y luego se disparó a la población que protestaba por parte de la policía. Un blindado de guerra, conocido como Caveirão, llegó a disparar en dirección a los edificios del barrio popular. No hubo, felizmente, víctimas mortales, pero hubo varios habitantes heridos con balas de goma y desmayos debido al gas. No tuvieron la misma suerte los habitante de la favela de Dendê (Ilha do Governador, RJ). Tras un episodio parecido en el que un joven fue asesinado por la PM en una moto, la represión contra la protesta popular que hubo posteriormente, se hizo con el mismo repertorio represivo usado en Cidade de Deus, resultando en la muerte de la niña Eloah de 5 años por la bala de fusil que entro por la ventana tras rebotar en el asfalto. La policía disparó en dirección a la comunidad. Cualquier protesta con pancartas, carteles y palabras, fue dispersada con un aparato represivo tal y como ocurrió también en agosto con los habitantes del Parque União (Complexo da Maré, RJ), que pedían la libertad de un mototaxista preso injustamente durante su trabajo.

Guerra reaccionaria contra el pueblo

Estos hechos son apenas pequeños ejemplos de cómo la democracia brasileña no existe para las amplias masas. La democracia presupone derechos civiles como la presunción de inocencia, inviolabilidad del domicilio y el derecho a moverse. ¿Existen tales derechos en estas comunidades? Con la represión del derecho constitucional a la manifestación con la bala de fusil, querer implementar la paz del terror, la paz de los cementerios ¿será esta la política de pacificación, de amor contra el odio prometida por el candidato Lula?

La barbarie registrada en los últimos días en todo esos territorios no es un fenómeno aislado, y hay una característica incontestable entre todos ellos: las favelas que albergan la población trabajadora de nuestro país que sufren con el desempleo, la falta de salud y educación, y en diversos lugares el hambre, es una cosa diaria. Como forma de neutralizar cualquier ímpetu de rebelión contra la crisis y contra las condiciones, hay en curso una guerra civil reaccionaria instaurada por el viejo Estado brasileño contra las masas.

Intelectuales y diversos juristas defienden que los ejecutores, dirigentes, incentivadores y gestores de esta política de masacres sean llevados al Tribunal Penal Internacional. Todos los demócratas deben, de hecho, temer por las libertades democráticas en el país, en la medida en que el sagrado derecho de luchar por sus derechos está siendo sustraído al pueblo pobre cuando cualquier protesta es dispersada, con balas de goma o balas de fusil. Mientras tanto, el control social represivo tiene un límite, veamos el régimen del apartheid en Sudáfrica, veamos la dura derrota impuesta al imperialismo yanqui en Vietnam. Es necesario fortalecer un frente de luchas con todos aquellos que consideren que la violencia policial no es una cuestión de apenas más formación o por falta de tecnologías para disciplinar posibles desvíos de conducta. Dar más recursos para instituciones corruptas hasta la médula, a una estructura militarizada que no es permeable al control democrático y lanzar más leña al fuego, actualmente promueve la barbarie.

Hay que denunciar a los que realmente se lucran con tales manejos ilícitos, los grandes terratenientes y burgueses. Es preciso romper la cadena de miles de jóvenes negros y pobres dándoles oportunidades de vida: tierra y trabajo. Es necesario el fin completo de esta política de represión al tráfico de drogas y armas, donde el único resultado que ha tenido es la muerte de habitantes pobres de las favelas y barrios pobres del país, en su mayoría jóvenes y negros. Y es necesario para los demócratas, entidades de defensa de los derechos del pueblo, intelectuales honestos y a todo el movimiento popular, la defensa intransigente de los derechos democráticos, de la libertad de libre organización y manifestación no sólo en las universidades, sindicatos, vías públicas, también en el campo y particularmente en las favelas y periferias del país.

CENTRO BRASILEÑO DE SOLIDARIDAD CON LOS PUEBLOS – CEBRASPO

ASOCIACIÓN BRASILEÑA DE ABOGADOS DEL PUEBLO – ABRAPO

Rio de Janeiro, 24 de agosto de 2023

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