Las tropas yanquis han abandonado oficialmente Irak.
Imagen destacada: Convoy de celebración de las fuerzas iraquíes el 30 de septiembre. Fuente: Reuters
A finales de septiembre, las últimas tropas estadounidenses abandonaron oficialmente Irak como resultado de la feroz resistencia durante los 23 años de invasión.
Ya en los primeros ocho años de la invasión, de 2003 a 2011, alrededor de 114.000 civiles fueron asesinados mediante acciones militares directas. Muchas más muertes se produjeron a causa de la destrucción de infraestructuras y el embargo. En 2011 se produjo la primera retirada, pero en 2014 las tropas regresaron con el pretexto de combatir al ISIS.
Sin embargo, esta guerra de terror, a la que llamaron «guerra contra el terror», nunca logró doblegar la resistencia contra la invasión. La derrota de los invasores se suma ahora a la larga lista de fracasos del imperialismo estadounidense en el cumplimiento de sus autoproclamados objetivos militares y políticos, y se produce en un momento en que, una vez más, los conflictos se intensifican en toda la región.
En un artículo que analiza la retirada, A Nova Democracia (AND) resume:
La retirada estadounidense suma a Irak a la lista de grandes derrotas estratégicas sufridas por el imperialismo estadounidense en los últimos cinco años. Tras la expulsión de las tropas de Afganistán en 2021 y los reveses provocados por las guerras de resistencia en Palestina e Irán, Washington pone fin a su presencia militar en el país cuya invasión en 2003 simbolizó la arrogancia de la llamada «guerra contra el terror». Irak se convierte así en otra muestra más del agotamiento de la capacidad del imperialismo estadounidense para imponer por la fuerza sus objetivos políticos y militares a pueblos y naciones oprimidos.