Chile – Imperialismo yanqui y prensa canalla: cuando el problema deja de ser el trabajo forzado.

A continuación compartimos una declaración publicada en la página de Facebook de el Periódico El Pueblo el 28 de julio.


Estados Unidos impuso nuevos aranceles a productos chilenos argumentando que Chile no combate adecuadamente el trabajo forzado.

Pero su propia resolución deja claro que el centro de su preocupación no son los trabajadores, sino que estas condiciones “suponen una carga o restricción para el comercio estadounidense”.

Es decir, el problema real termina siendo utilizado como herramienta de la política comercial del imperialismo yanqui.

Lo más grave es que las denuncias no nacieron con el conflicto arancelario. Durante años organizaciones como Fundación LIBERA y Ecoceanos documentaron casos de explotación laboral, trabajo forzado, trata de personas y malas prácticas en sectores como la agricultura y la salmonicultura.

Incluso el viejo Estado chileno ha reconocido oficialmente la existencia de estos delitos y la necesidad de fortalecer su combate.

Sin embargo, parte de la prensa monopólica chilena desvió el debate. En lugar de investigar qué se denunció, puso el foco en quiénes denunciaron, intentando responsabilizar a Carolina Rudnick y Juan Carlos Cárdenas por las consecuencias comerciales.

Las propias organizaciones fueron claras: nunca solicitaron aranceles. Exigieron más fiscalización, mejores condiciones laborales y adecuar la legislación para proteger efectivamente a los trabajadores.

La paradoja es evidente: mientras el imperialismo estadounidense utiliza estas denuncias para justificar medidas proteccionistas, parte de la prensa chilena convierte a quienes denunciaron la explotación en los principales responsables del conflicto.

Así, los grandes beneficiarios de la explotación laboral desaparecen del centro del debate.

Defender a quienes denuncian la explotación no significa defender los aranceles imperialistas. Significa impedir que la lucha contra el trabajo forzado sea utilizada para descargar la crisis del imperialismo sobre las naciones oprimidas y, al mismo tiempo, defender el derecho del pueblo a conocer la verdad sobre las condiciones que sostienen nuestra realidad semicolonial, semifeudal y con capitalismo burocrático.

Previous post Turquía: audiencia judicial de cuatro lectores de Partizan el 4 de septiembre