Brasil: Criminalización del Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra
Imagen de cabecera: Evair de Melo posa junto a Jair Bolsonaro en un montaje sobre el rebaño bovino, en alusión a los vínculos de los diputados bolsonaristas con el latifundio y la ofensiva reaccionaria para criminalizar el movimiento campesino como “terrorista”. Fuente: A Nova Democracia
El Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra (MST) sufre un aumento de la criminalización y represión según escribe A Nova Democracia (AND) en su reciente artículo. En este proceso de deslegitimización, se usa la retórica política para equiparar su lucha por la tierra con el terrorismo y el tráfico de drogas.
El diputado federal brasileño Evair de Melo, bolsonarista con conexiones políticas y financieras con los intereses latifundistas, ha insistido públicamente a Estados Unidos a incluir al MST en la lista de “organizaciones terroristas”. Acusa al movimiento de tener vínculos con el “tráfico de drogas, el lavado de dinero y posesión de armas de fuego”, buscando criminalizar la resistencia campesina. Melo exige además crear una base de datos detallada de las ocupaciones de tierra del MST, buscando justificar acciones contra el movimiento bajo el pretexto de combatir al “narcoterrorismo”.
Ésto tiene consecuencias directas en la realidad del estado de Rondônia, según apunta AND, donde la Policía Militar y los terratenientes etiquetan a los grupos campesinos, como la Liga de los Campesinos Pobres (LCP) como “facciones armadas que controlan el territorio”, justificando así más brutalidad policial en las operaciones. Este marco no cumple con las protecciones legales y transforma la lucha por la tierra en un objetivo de la “guerra contra el terrorismo”.
Medidas legislativas como el Proyecto de ley 5.582/2025, el llamado “Proyecto de Ley contra las facciones” institucionaliza esta represión al crear definiciones criminales amplias que pueden incluir a movimientos populares como el MST – este proyecto ley acarrea penas de hasta 40 años.
Esta campaña de criminalización se alinea con la agenda del imperialismo yanqui en la zona, mientras Brasil incrementa claramente su subyugación al imperialismo estadounidense bajo el pretexto de seguridad y de guerra contra el narcotráfico. El efecto combinado de la retórica política, el marco legal e intervención internacional significa la profundización del uso de la represión militarizada por parte del viejo Estado para reprimir las luchas campesinas y otras luchas populares.