Policía bate récord de asesinatos en Brasil en 2025
Imagen de cabecera: La policía es responsable de las altas tasas de asesinatos. Fuente: AND
A continuación compartimos una traducción no oficial de un artículo de A Nova Democracia.
Datos divulgados por el llamado Ministerio de Justicia y Seguridad Pública en el Atlas de la Violencia 2025 revelan que la policía brasileña asesinó a 6.519 personas el año pasado, lo que supone un aumento del 4,5% con respecto al año anterior. En la práctica, el viejo Estado ejecutó a 18 personas por día, lo que refleja una guerra civil reaccionaria contra el pueblo pobre, negro y campesino que ya dura décadas. Brasil completa ahora cuatro años estacionado en un nivel de letalidad absurdo, donde la represión es la principal política pública para las masas.
El análisis frío de los números muestra que no hay diferencia real entre los partidos del viejo orden cuando se trata del exterminio de la población. Desde la falsa izquierda del PT hasta el bolsonarismo, pasando por el “centro”, todos participan en esta carnicería. Bahía, gobernada por el PT durante casi 20 años ininterrumpidos, actualmente por Jerônimo Rodrigues, sigue siendo el estado más letal del país en números absolutos, con 1.569 asesinatos cometidos por la Policía Militar (PM) en 2025. A continuación, aparecen São Paulo, bajo el mando del bolsonarista Tarcísio de Freitas (835 muertes), y Río de Janeiro de Cláudio Castro (798 muertes), lo que evidencia que la represión es el consenso entre los diferentes gerentes de turno.

El caso más estremecedor de 2025 ocurrió en Rondônia, estado gobernado por el reaccionario coronel Marcos Rocha (PSD). Allí, el número de asesinatos cometidos por la policía saltó de 8 a 47 casos, un aumento vertiginoso del 488%. Este aumento brutal no es coincidencia: Rondônia es uno de los principales escenarios de la resistencia armada campesina en Brasil. La represión policial en el estado actúa como el brazo armado del latifundio, utilizando el exterminio para tratar de frenar la lucha por la tierra y la Revolución Agraria.
La «guerra contra el crimen» en Rondônia es, en realidad, una persecución frenética contra las tomas de tierra y áreas revolucionarias de la Liga de los Campesinos Pobres (LCP). El viejo Estado busca criminalizar la justa lucha campesina, etiquetándola como «terrorismo» o «crimen organizado» para justificar el uso de fuerzas especiales, como el Batallón de Operaciones Policiales Especiales (BOPE), en operaciones que terminan invariablemente en ejecuciones sumarias.