México: Periódico Mural – Editorial de Marzo-Abril de 2026

A continuación compartimos el Editorial publicado por Periódico Mural el 2 de abril.


En nuestro número anterior apuntábamos la tendencia general del imperialismo hacia una nueva conflagración internacional. Esta tendencia tiene como base la crisis económica que recorre al sistema de punta a cola, como un virus del que no puede escapar. La crisis no es coyuntural, tampoco estacionaria; es un fenómeno estructural inmerso en su ADN y la única forma que tiene de sobrevivir a ella es haciendo la guerra para el nuevo reparto del mundo, colocando a los pueblos como botín.

El imperialismo yanqui, que desde la restauración capitalista en la URSS ha sido la superpotencia hegemónica única mundial, hoy enfrenta un severo proceso de descomposición y desgaste. El retorno de Trump a la presidencia de los EEUU en enero de 2025 no se debe a un factor simplemente mediático, sino a la necesidad de la oligarquía financiera y su égida más reaccionaria de recomponer su situación, centralizando el capital y la producción industrial, imponiendo “nuevas reglas” en el mercado lanzando políticas arancelarias y tratados comerciales de interés unilateral, y claramente, recuperando zonas de influencia y contendiendo por otras nuevas. La actual guerra de agresión del imperialismo yanqui y la entidad sionista contra Irán es parte de este esquema, y solo ha sido posible después de la agresión militar contra Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa la abogada Cilia Flores. Los EEUU necesitaban garantizar para sí el control del petróleo venezolano, y tras ello subordinar públicamente al Estado mexicano dictándole a quién venderle petróleo y a quién no, imponiendo un bloqueo energético contra Cuba. Así, con el petróleo venezolano y mexicano en la bolsa, el imperialismo yanqui se lanzó a una nueva agresión pensando en revivir la blitzkrieg (guerra relámpago) del nazifascismo alemán con la que inició la IIGMI1.

Sin embargo, como en toda guerra además de la barbarie y la carnicería de pueblos que supone, uno de los primeros impactos se ve en la economía, encareciendo el precio de los combustibles, los energéticos en general y los fertilizantes, lo que desata una subida en cadena a los productos de primera necesidad. Después de esto se vienen los recortes en empleo y salarios.

México comienza a sentir los primeros síntomas de este problema, con el incremento en el precio de diésel y la gasolina premium (roja), los cuales tan solo en la CDMX han alcanzado los $28.69 y $29.29, respectivamente. En el norte del país los precios oscilan entre los $34 (diésel) y $31 (premium), mientras que por el sur los precios andan en $28.49 (diésel) y $29.49 (premium). Ante ello, el gobierno tecnócrata de Claudia Sheinbaum ha acordado con los gasolineros un “tope voluntario” de $28.50 al diésel, por ser este el combustible para transporte de carga y pasajeros, sin embargo, nadie parecer estarlo respetando y el incremento sigue su curso. Durante la primera quincena de marzo el denominado Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un aumento del 0.62%, reflejándose en una inflación anual de 4.63%. Esto es apenas el comienzo; muy pronto la gran burguesía comenzará a subir el costo de la canasta básica, del transporte público, y del gasto familiar, haciendo añicos la ilusión del salario mínimo acumulado del 150% en siete años de gobiernos de la autoproclamada “cuarta transformación”.

Esto plantea la necesidad de identificar la conexión entre la situación internacional-nacional y los efectos que presenta en nuestra forma de vida, de trabajo y de estudio. La crisis general del imperialismo se dejará sentir con todo su peso en las espaldas del pueblo de México. Debemos organizar las fuerzas de los trabajadores y los pueblos desarrollando la lucha reivindicativa en defensa del trabajo, el aumento salarial y los derechos democráticos, contra la carestía de la vida y el desempleo. La crisis la deben pagar los grandes ricos. Pero las reivindicaciones no bastan, necesitaremos ligarlas orgánicamente con la lucha de liberación nacional de carácter antiimperialista que el Anáhuac y Nuestra América reclaman para ser libres.

Notas:

Segunda Guerra Mundial Imperialista.

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