Francia (LAI): 8 de marzo de 2026. Una movilización masiva que refleja el espíritu de los tiempos
A continuación compartimos una traducción no oficial de un reporte publicado en la web del Comité Coordinador de la Liga Antiimperialista (LAI).
El 8 de marzo de 2026, Día Internacional de la Lucha de las Mujeres Proletarias, se conmemoró masivamente en Francia, o al menos con mucha más participación que en años anteriores. Se convocaron 150 manifestaciones en todo el país, movilizando a 200.000 personas, casi el doble que en 2024.
Para defender y visibilizar el carácter eminentemente revolucionario del 8 de marzo y de la lucha por los derechos de las mujeres, una multitud de contingentes rojos estuvieron presentes en más de 15 ciudades de Francia y atrajeron un interés mucho mayor que en años anteriores. Las consignas antiimperialistas y las figuras revolucionarias homenajeadas por los revolucionarios recibieron una respuesta positiva, por una sencilla razón: contrastan con los discursos habituales, carentes de perspectiva, que siembran pesimismo y ansiedad entre las masas más decididas a encontrar una solución política a sus problemas. Las consignas de este año constituyen una respuesta espontánea de las masas a las recientes manifestaciones de la crisis del imperialismo: el genocidio en Palestina, los bombardeos masivos contra Irán y Líbano, el auge del fascismo y el drástico aumento del coste de la vida.
A lo largo del día, por parte de los revolucionarios, se llevaron a cabo numerosas acciones, que contrastan claramente con el derrotismo y la fuerza de la costumbre presentes en la mentalidad de muchos colectivos de izquierda. En Limoges, por ejemplo, la movilización para el 8 de marzo se organizó en dos fases, comenzando por la mañana con una concentración en apoyo a un piquete de huelga en la residencia de ancianos Chênaie (EHPAD) en Verneuil-sur-Vienne. La huelga comenzó el 3 de febrero y la siguen principalmente auxiliares de enfermería y enfermeras después de que la dirección decidiera abolir los días libres compensatorios (RTT) por los fines de semana trabajados. Se trata de una movilización de base obrera, mayoritariamente mujeres de la EHPAD y del Centro SMR, muchas de las cuales no estaban sindicadas inicialmente, a las que la CGT 87 decidió prestar su apoyo el 8 de marzo. Otro ejemplo proviene de Toulouse, donde por la tarde los revolucionarios marcharon por el barrio de Mirail, una zona muy afectada por las demoliciones, junto con mujeres del barrio, confrontando a los funcionarios municipales que hacían campaña allí con su hipocresía.
Para confundir a las masas, la reacción ha aparecido con su aparato mediático produciendo basura y sentimientos chovinistas, buscando transformar las luchas más revolucionarias, como la del 8 de marzo, en eventos apolíticos y culturales. Hoy atacan cada fragmento revolucionario que persiste en el glorioso pasado del proletariado. La herencia comunista del 8 de marzo ha sido atacada ideológicamente de frente por primera vez por reaccionarios de toda clase, comenzando con la inculta Sarah Knafo y la vil Marion Maréchal-Le Pen, quien por primera vez participó con el colectivo racista y neonazi “Némésis” en una contramanifestación en París el 8 de marzo. Esta ridícula contramanifestación fue en realidad una retirada táctica de los fascistas. Fue el resultado de una pequeña victoria para el movimiento progresista: como en la manifestación del 8 de marzo del año pasado, los colectivos feministas rechazaron unánimemente la presencia de los fascistas y se unieron contra la reacción y su participación en la marcha, lo que había impedido que Némésis completara la manifestación. Sus amigos sionistas de “Nous Vivrons”, junto con otras figuras aún menos relevantes, intentaron infiltrarse en la manifestación de París y en otras como la de Marsella. Una vez más, quedaron aislados y solo pudieron marchar cientos de metros detrás de la manifestación parisina gracias a los cordones formados por decenas de policías antidisturbios del CRS, que garantizaban la seguridad privada de estos reaccionarios. A pesar de cierta moderación y falta de radicalismo en la práctica, esta tendencia progresista general, que sigue rechazando masivamente la política reaccionaria, es un signo alentador y un terreno fértil para el desarrollo de las luchas revolucionarias.
La masiva participación en esta fecha es un signo de la creciente voluntad de politización entre las masas en Francia, especialmente entre los jóvenes y las mujeres. En una época de agitación y grandes cambios políticos, con la intensificación de las luchas contra la reacción global que se encamina hacia la guerra, las masas buscan respuestas y un camino hacia un futuro distinto a la muerte, la opresión y la explotación. La movilización masiva del 8 de marzo, junto con las luchas de los últimos años y la creciente afiliación sindical, son señales de esta búsqueda de respuestas y de la demanda de organización por parte de las masas.
En el famoso relato revolucionario Diez días que estremecieron al mundo, el periodista John Reed describe cómo las masas en Rusia ansiaban politizarse en vísperas de la revolución:
Cientos de miles de volantes, distribuidos por cientos de organizaciones, inundaron los regimientos, los pueblos, las fábricas y las calles. La sed de conocimiento, reprimida durante tanto tiempo, estalló con furia desde el inicio de la revolución… Rusia absorbió la lectura con la misma intensidad con la que la arena caliente absorbe el agua.
Al final, fueron los bolcheviques quienes lograron ganarse a las masas, dando origen a la primera gran revolución socialista.
Aún no estamos en vísperas de la revolución, pero de nosotros depende ese destino, porque hoy las tendencias ya se están configurando. Es tarea de los revolucionarios movilizar, politizar y organizar a las masas, pues si no están a la altura, la sed de respuestas de las masas será saciada por reaccionarios y oportunistas electorales de todo tipo. Hoy como ayer, la variable que inclinará la balanza en Francia será la reconstitución de la vanguardia revolucionaria, el Partido Comunista. El futuro será de socialismo o de barbarie.
Algunas imágenes de la movilización de revolucionarios en varias ciudades de Francia:






