Colectivo Púrpura-Rojo: llamamiento por el 8 de Marzo
A continuación compartimos una traducción no oficial del llamamiento publicado por el 8 de Marzo por parte del Colectivo Púrpura-Rojo, compartido por Avrupa Haber.
El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, decimos: ¡Lucha contra la guerra, la explotación y el patriarcado!
Este año conmemoramos el 8 de marzo en un momento en que el mundo se ve sacudido por nuevas amenazas de guerra, en que la lucha por la hegemonía entre las potencias imperialistas se intensifica y en que la crisis económica se profundiza. Cuanto más se profundiza la crisis del sistema imperialista-capitalista, más se intensifican el militarismo, la represión y la explotación para afianzar su dominio.
En tiempos como estos, los derechos duramente conquistados por las mujeres obreras son cada vez más atacados; la identidad femenina se convierte en blanco del chovinismo y la reacción.
Con el aumento de la guerra y la agresión, la violencia social también se propaga. La violencia contra las mujeres aumenta exponencialmente. En muchas partes del mundo, el número de feminicidios está en aumento. En Turquía, los feminicidios han alcanzado niveles alarmantes. Cada mes, decenas de mujeres son asesinadas como resultado de la violencia machista, facilitada por un clima de impunidad creado por las políticas estatales. La policía, el poder judicial y el Estado a menudo encubren esta violencia.
Las guerras en curso en Oriente Medio, la destrucción en Gaza y los bombardeos impuestos a la población de la región son resultado de intervenciones imperialistas legitimadas bajo las banderas de la «seguridad» y la «democracia». Mientras el imperialismo habla de «derechos humanos», priva a las personas de sus derechos; mientras habla de un «orden global», persigue sus propios intereses.
Este orden agresivo genera una cultura de poder corrupta no solo en los campos de batalla, sino en todos los ámbitos de la vida social. Los archivos de Epstein han expuesto cómo las mujeres y las niñas fueron mercantilizadas en los círculos del capital y la política. Se ha revelado la naturaleza misógina y abusiva de numerosas figuras políticas y representantes de las grandes empresas. Este no es un incidente aislado, sino más bien la expresión de una decadencia que alcanza las más altas esferas del orden patriarcal.
GUERRA, CRISIS Y TRABAJO DE LAS MUJERES
La guerra y la crisis económica están inextricablemente ligadas. Cuanto más profunda es la crisis, más agresivamente ataca el capital al trabajo para asegurar sus ganancias. Las mujeres se encuentran entre los primeros blancos de estos ataques.
El trabajo de las mujeres está doblemente explotado: trabajando en condiciones precarias y por salarios bajos, en el hogar, a través del trabajo reproductivo y de cuidados no remunerado, que se traslada a los hombros de las mujeres.
A medida que crece el militarismo, se recortan los derechos sociales. Mientras aumentan los presupuestos militares, se cierran guarderías y se recortan las prestaciones sociales. A medida que se intensifica el armamento, se profundiza la pobreza de las mujeres. Por lo tanto, la lucha por la liberación de la mujer es simultáneamente una lucha de clases y una lucha antiimperialista.
MUJERES MIGRANTES EN EUROPA: EL LADO INVISIBLE DE LA EXPLOTACIÓN
Hoy en día, millones de mujeres migrantes en Europa trabajan en la limpieza, el cuidado, las fábricas y el sector servicios en condiciones extremadamente precarias. Los bajos salarios, el empleo informal, la presión para obtener la residencia y la dependencia de los empleadores condenan a las mujeres migrantes a una explotación multifacética.
Mientras la crisis económica erosiona los derechos sociales, la crisis del cuidado se intensifica. El peso de esta crisis recae sobre las mujeres migrantes.
Al mismo tiempo, los movimientos de extrema derecha y fascistas cobran fuerza. Las mujeres migrantes son blanco de explotación laboral y ataques racistas. Al huir, se enfrentan a la violencia fronteriza, a campamentos y a situaciones laborales precarias. Las regulaciones de residencia a menudo las hacen dependientes, ya sea de sus empleadores o de relaciones abusivas.
Cuando el chovinismo y el patriarcado se combinan, las mujeres migrantes se ven obligadas a vivir bajo múltiples formas de opresión.
LA LUCHA NO CONOCE LÍMITES
La historia de las mujeres es también una historia de resistencia. En las luchas de liberación nacional, las huelgas obreras y la resistencia antifascista, las mujeres siempre han estado a la vanguardia.
Por eso, el 8 de marzo no es sólo un día de recuerdo, sino un día de organización y de lucha conjunta.
Hoy nosotras, como mujeres migrantes y obreras en Europa, decimos:
No soportaremos el peso de la crisis.
No apoyaremos su política de guerra.
No nos doblegaremos ante el racismo y el fascismo.
Nos organizaremos contra la explotación del trabajo de las mujeres.
La verdadera liberación de la mujer no es posible, mientras la hegemonía imperialista no sea rechazada, mientras no se supere el sistema de explotación, mientras no se rompan las estructuras patriarcales.
Nuestra lucha es, por tanto, internacionalista, de clase y antiimperialista.
¡A LAS CALLES! ¡POR EL PODER ORGANIZADO!
Como COLECTIVO PÚRPURA-ROJO, hacemos un llamamiento a todas las mujeres migrantes y obreras de Europa a salir a las calles el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Obrera.
Para rechazar el peso de la crisis, para alzar nuestras voces contra las políticas de guerra, para unirnos contra el racismo y el patriarcado y organizarnos contra la explotación del trabajo de las mujeres (trabajo de cuidados):
¡Salgamos todos juntos a las calles el 8 de marzo!
¡VIVA LA LUCHA ANTIIMPERIALISTA DE LAS MUJERES!
¡NO A LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES!
¡NO A LA AGRESIÓN Y A LA GUERRA IMPERIALISTAS!
¡VIVA EL 8 DE MARZO!