Estado español – 8 de Marzo: ¡Por la emancipación de la mujer obrera y migrante!

A continuación compartimos un llamamiento para el 8 de Marzo publicado por los Comités Revolucionarios del Estado español.


La mujer trabajadora vive luchando constantemente para romper las cadenas de opresión que cuelgan sobre su cuello durante siglos. En todo el mundo, las obreras, campesinas, estudiantes y todas las mujeres del pueblo, sufren la violencia imperialista en su forma más cruel. El imperialismo, apoyándose en las tradiciones y prácticas más misóginas existentes, desarrolla la violencia patriarcal en todas sus vertientes. No le basta con hambre, pobreza y genocidio; el imperialismo promueve la venta de mujeres, el matrimonio infantil, la violación en masa y todo tipo de atrocidades patriarcales.

En nuestro país, la violencia imperialista y patriarcal se ceba especialmente con las mujeres migrantes. Ocupan los trabajos más duros, cobran salarios ínfimos y son ninguneadas por los patronos. Se las maltrata y acosa en el trabajo y fuera de él, y cuando denuncian las agresiones, se las ignora, o se defiende a los agresores. La vida en los barrios proletarios es cada día más difícil, negándoles a ellas y a sus familias, progresivamente el acceso a la sanidad, a la educación, o incluso hasta la luz y el agua, como ocurre en la Cañada Real. La violencia sexual también se deba con las mujeres migrantes: más del 90% de las mujeres que son prostituidas son extranjeras. Incluso los propios patronos son los que las violan, como ocurre con las temporeras de la fresa en Huelva.

El Estado es consciente de esta situación y no hace nada para remediarlo. Es más, son las propias instituciones estatales y los gobiernos de turno (ya sea nacional, autonómico o local) los que aplican políticas racistas de segregación y extorsión institucional. A las que son violadas, no pueden denunciar por la persecución policial contra las migrantes. A las que tienen hijos, se las extorsiona a hacer lo que el Estado quiere bajo amenaza de secuestrar a sus hijos a través de los servicios sociales. A las que no quieren tenerlos, se les entorpece ejercer el derecho al aborto. La violencia institucional está a la orden del día.

Las que quieren trabajar para llegar a ser económicamente independientes y salir de casa para escapar del maltratador, no pueden hacerlo. Los salarios son insuficientes para ganarse la vida. Muchas ni si quiera consiguen tener una entrevista de trabajo por no hablar bien el idioma, y el Estado no facilita un recurso mínimo para enseñarles español y conseguir un empleo. La política del Estado es perpetuar la pobreza y aislar a las mujeres migrantes del resto de mujeres de la clase trabajadora. Quieren evitar que se organicen y luchen.

Pero no lo están consiguiendo. Las mujeres trabajadoras de todo el mundo están afilando sus armas y caminan hacia el combate. Cada vez son más las obreras, campesinas, estudiantes y mujeres de los pueblos oprimidos que están luchando en las primeras filas de la revolución, para barrer el imperialismo y a todos sus lacayos de la faz de la tierra, para acabar con siglos de opresión y humillación contra las mujeres.

También ocurre en nuestro país, a pesar de que los grandes medios del imperialismo lo quieran ocultar para difundir el pesimismo y la capitulación. Sin ir más lejos, hace escaso mes y medio, las mujeres migrantes de la Cañada Real se movilizaron el pasado 31 de enero por el derecho a la vivienda, a la luz, al agua, a la dignidad… a la vida misma. Ese es el camino de la mujer migrante, el camino de la lucha. Las mujeres obreras no tenemos nada que perder, y en cambio, todo un mundo que ganar.

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