Declaración de Acción Roja en el aniversario de la Revolución Obrera de Finlandia
A continuación compartimos una traducción no oficial de una declaración publicada por Punalippu.
¡Proletarios de todos los países, uníos!
¡Viva el 108º aniversario de la Revolución Obrera de Finlandia!
El día 27 de enero de 1918, se encendió una lámpara roja en la torre de la sede de la organización obrera en Helsinki para señalar el inicio de la revolución. Comenzó una lucha ardua e implacable, una heroica batalla que duró 109 días y que sigue inspirando a nuevas generaciones de revolucionarios en nuestro país.
A pesar de la debilidad militar de los rojos, la burguesía finlandesa sólo logró tener la iniciativa en sus manos en las operaciones de guerra después del 15de marzo con la intervención del imperialismo alemán. Estuvo a punto de ser derrotada y, atemorizada por ello, desató un terror brutal. Nunca olvidaremos que este Estado, que se proclama bastión de la igualdad y la democracia, se construyó sobre una masacre desenfrenada que pretendía destruir a los elementos revolucionarios de la clase obrera y el campesinado. Sobrevivieron oportunistas descarados, como Väinö Tanner, bajo cuya dirección el Partido socialdemócrata comenzó a desempeñar su papel contrarrevolucionario canalizando el odio de la clase obrera hacia la conciliación de clases, al mismo tiempo que miles de personas aún languidecían en los campos de exterminio.
Según fuentes burguesas modernas, más de 27.000 rojos fueron asesinados. La cifra real es mucho mayor: por ejemplo, el libro «Memoria de la Guerra de Clases» (1947) informa de más de 18.000 ejecutados, que según fuentes burguesas fueron alrededor de 7.000. Según la burguesía, solo unos 5.000 cayeron en combate, y las bajas de los carniceros fueron de aproximadamente la misma magnitud. Según el libro mencionado, 15.000 personas murieron de hambre o de enfermedades en los campos de exterminio, donde en total fueron encarcelados unos 90.000 prisioneros rojos. Solo los liberaron cuando la burguesía comprendió que necesitaba a los obreros para explotarlos y que en los campos de prisioneros no era posible mantenerlos en condiciones de trabajar. Aquellos sospechosos de ser dirigentes o de ascendencia rusa eran ejecutados inmediatamente después de los combates. Los carniceros no limitaron su terror a quienes pertenecían a la Guardia Roja, sino también a quienes habían participado activamente en el movimiento obrero o que intentaron mantenerse neutrales durante la guerra. Más de 70.000 personas fueron condenadas en los juicios. En total, la población de Finlandia era de poco más de tres millones en aquel entonces. Ese terror es un ejemplo de la verdadera naturaleza de la burguesía: cuando lucha por su existencia, por su derecho a vivir como un parásito en la piel de las masas obreras, está dispuesta a todo.
A pesar de todo este derramamiento de sangre, la reacción no logró destruir la revolución por completo. Fue, como dijo la heroica obrera Sofía Hjulgren en sus últimas palabras en el discurso que pronunció ante sus verdugos el 22 de mayo de 1918 en Viborg, donde 131 rojos fueron asesinados ese día:
“¡Podrán matar nuestros cuerpos, pero jamás matarán nuestro espíritu. ¡Cada brizna de hierba que crece en la tierra, roja con nuestra sangre, grita venganza contravosotros, asesinos!”
En este fuego de lucha, las enseñanzas de Lenin se hicieron clarísimas para los obreros finlandeses y en agosto de 1918 se fundó en Moscú el segundo Partido Comunista del mundo, el Partido Comunista de Finlandia, que continuó la lucha incluso en condiciones complejas de terror fascista, hasta que el revisionismo acabó traicionando esta heroica lucha y destruyó el Partido.
Hoy vemos que la revolución no puede triunfar sin sus tres instrumentos: el Partido Comunista, el Ejército y el Frente, y, sobre todo, el Partido Comunista, ya que dirige la construcción de los tres instrumentos.
En Finlandia no existía un Partido de nuevo tipo que rompiera con el oportunismo, como ocurrió en Rusia.
Las Guardias Rojas eran más bien milicias que se formaron espontáneamente durante aquellos años tumultuosos para la autodefensa de la clase obrera, no para tomar el poder, y carecían de dirección militar y disciplina.
Dado que en aquel entonces en Finlandia aún existía un campesinado bastante numeroso, con sus diferentes capas, los obreros deberían haber formado un frente con ellos. En especial, se deberían haber otorgado concesiones a los campesinos con tierras para que la burguesía no los hubiera vuelto contra la revolución, sino que se hubieran unido a ella para luchar por la tierra.
En general, el Partido no abordó la cuestión del poder ni cómo mantenerlo verdaderamente en manos de los obreros. No estaba seriamente preparado para una revolución con todos sus peligros y dificultades; no confiaba profundamente en las masas, convencido de que, aunque el camino sería largo, la victoria de los obreros era históricamente inevitable.
En esta ocasión, queremos expresar nuestro saludo al Partido Comunista de India (Maoísta), a su Ejército Guerrillero de Liberación Popular y a las masas revolucionarias que se oponen a la siniestra operación Kagaar de la reacción india, y principalmente del imperialismo yanqui. Como aquí en 1918, la reacción india intenta destruir la dirección proletaria de la revolución india, dejando en el camino a los traidores que solo piensan en sus propios intereses y se alinean con la reacción. Como en 1918, la reacción india tiembla ante la revolución, la poderosa Guerra Popular, desatando un ataque desenfrenado contra cualquier organización popular, incluso mínimamente progresista. En 1918, la derrota de la revolución en Finlandia permitió que nuestro país se convirtiera en un bastión de la contrarrevolución mundial contra el socialismo y el primer Estado obrero. India es el país más poblado del mundo, y si bien sabemos con certeza que la revolución no puede ser aplastada, que cuando sufre un revés en un lugar, resurgirá en otro, el progreso o el retroceso de la revolución en India es crucial para el avance de la Revolución Proletaria Mundial. Queremos destacar que, en esta situación, es crucial defender la Guerra Popular en India con todos los medios y en todos los ámbitos contra el ataque de la reacción, así como apoyar las demás Guerras Populares que se desarrollan en condiciones complejas en Perú, Turquía y Filipinas.
Queremos saludar la heroica lucha del pueblo brasileño, que actualmente arde, especialmente en el campo, con la Revolución Agraria, donde los campesinos pobres libran una lucha a vida o muerte contra los terratenientes y las fuerzas del Estado. Queremos condenar el terror de los terratenientes, con el apoyo del Estado brasileño, contra los campesinos y reafirmar nuestro apoyo a las valientes y heroicas masas del pueblo brasileño que han asumido la lucha por la Revolución de Nueva Democracia.
También queremos saludar a otros pueblos oprimidos del mundo que combaten y resisten la creciente agresión imperialista. En especial, debemos destacar la heroica lucha de resistencia del pueblo palestino. El 7 de octubre de 2023 fue un duro golpe contra el imperialismo, del que da testimonio la ferocidad del genocidio que ha sufrido el pueblo palestino desde entonces, que, sin embargo, no ha logrado aplastarlo. ¡La resistencia se aferra a sus armas y se prepara para nuevas acciones heroicas! El movimiento de solidaridad no debe rendirse. Gaza sigue muriendo de hambre, el pueblo de Palestina sigue enfrentando una agresión genocida. El imperialismo yanqui avanza sus siniestros objetivos en la región, preparando ataques contra las fuerzas que participan en la lucha antiimperialista en Palestina y en toda la región, preparando la desestabilización y la agresión contra Yemen e Irán, por ejemplo.
El imperialismo yanqui, para mantener su posición desmoronada, abre nuevos frentes para su agresión. Con su reciente ataque contra Venezuela, abrió el camino para profundizar la ocupación de América Latina, declarando con arrogancia que aplica la doctrina Monroe con el corolario de Trump.
Debemos luchar con todos los medios para que los planes de los imperialistas queden en nada. El imperialismo es un tigre de papel, pero a corto plazo, también es un tigre real capaz de devorar a millones y millones de personas. La agresión imperialista no es un problema teórico y no se puede resistir solo predicando la necesidad de dirección del Partido Comunista o de la Revolución Socialista. Por lo tanto, debemos apoyar a quienes luchan ahora, a quienes combaten contra esa bestia de aspecto feroz, convencidos de que en la revolución proletaria mundial existen dos corrientes: la lucha de liberación nacional y el movimiento proletario, y que en este ardor de la lucha se forjará la vanguardia proletaria para liderar la lucha y aplastar al imperialismo y a toda la reacción.
El oportunismo, el revisionismo y la destrucción que han causado en el movimiento obrero han permitido que el imperialismo finlandés se desarrolle con relativa paz. Hoy se nos dice que los acontecimientos de 1918 fueron solo los dolores de cabeza de una nación joven. La unidad nacional y el “milagro de la Guerra de Invierno” son las piedras angulares de la propaganda burguesa. La esencia del Estado burgués de Finlandia no ha cambiado: sigue siendo un Estado sanguinario, explotador y carnicero que hoy mantiene su estabilidad engordando a las capas superiores de la clase obrera mediante la explotación de las naciones oprimidas.
Tras la revolución, el oportunismo empezó inmediatamente a afirmar que estaba mal luchar, que estaba mal rebelarse, y cómo ha grabado esta supuesta verdad en la mente de la clase obrera finlandesa traicionándola una y otra vez. Hoy, el SDP se prepara de nuevo para gobernar. A pesar de sus conversaciones, mantiene el rumbo de la economía burguesa: más recortes, más medidas antiobreras, más militarización.
La inestabilidad del sistema imperialista aumenta rápidamente, mientras el imperialismo yanqui intenta saciar el hambre insaciable de sus grandes empresas y especuladores para mantener su dominio mundial y una economía que muestra cada vez más signos de decadencia, con un crecimiento basado principalmente en la especulación y la esclavización de la mayoría de la población mundial. El imperialismo finlandés intenta desesperadamente salir airoso de esta situación, aferrándose una vez más a la potencia imperialista que considera más fuerte. Con sus monopolios armamentísticos, es uno de los promotores más entusiastas del armamento imperialista, aunque para lograrlo debe aumentar la explotación de su propia clase obrera y desmantelar el «Estado de bienestar» que creó como concesión a la lucha obrera para contenerla. Este gobierno ha implementado medidas antiobreras a un ritmo cada vez mayor, aumentando el desempleo y, por consiguiente, la explotación de los obreros, facilitando los despidos y limitando el derecho de huelga. Todo esto lo han permitido los antiguos sindicatos y los “Partidos de izquierda”. Y cuando han estado en el poder, también han implementado políticas antiobreras. ¡Nada ha cambiado en décadas!
En esta situación, con la amenaza de la guerra mundial imperialista cerniéndose sobre nuestras cabezas, los revolucionarios no tememos. Del caos que la guerra mundial causó después de 1914, surgió la Unión Soviética, y con los vientos de la revolución rusa soplando también en nuestro país, la clase obrera logró su hazaña más heroica hasta la fecha. No tememos al caos; nos llama a comprender nuestras tareas con mayor firmeza, para estar lo mejor preparados posible cuando lleguen las grandes batallas históricas.
Como organización revolucionaria de masas, destacamos que, por esta razón, necesitamos un movimiento revolucionario que se lance a la lucha por la toma del poder para los obreros, contribuyendo hoy a la reconstitución del Partido Comunista de Finlandia. Finlandia es hoy un país imperialista, donde vivimos en un lujo atroz en comparación con la mayor parte del mundo. Pero también en Finlandia hay quienes sufren la miseria, quienes están dispuestos a rebelarse. Están insatisfechos, pero no ven otra alternativa. Debemos construir un movimiento que muestre esta alternativa, que en perspectiva llegará a las más amplias masas. Debemos apoyar la lucha antiimperialista en todas partes, porque solo con el saqueo imperialista es posible mantener la ilusión de la unidad de intereses de la burguesía y los trabajadores en nuestro país.
La revolución no es un proceso sencillo, y no puede llevarse a cabo si no vemos con claridad las necesidades políticas concretas de cada momento, si no seguimos conscientemente la política correcta. Debemos avanzar con audacia y determinación, teniendo siempre presentes nuestros objetivos políticos, confiando en la revolución y en nuestras propias fuerzas, confiando en que vivimos en un período de nuevas revoluciones en el que la situación puede transformarse rápidamente.
La reunión fundadora del Partido Comunista de Finlandia escribió a Lenin reflexionando sobre su determinación:
“Hace un año, estaba exiliado en nuestro país; ahora estamos con usted. Estuvo con nosotros debido a la violencia de la burguesía rusa, que entonces, mediante la dictadura del Gobierno Provisional, persiguió a las masas pobres de Rusia que luchaban. Ahora nos hemos visto obligados a ir a Rusia por la violencia de las burguesías finlandesa y alemana, aliadas de la dictadura militar más sangrienta, que actualmente estrangulan a los pobres de Finlandia y Alemania.
Hace un año, no podíamos creer que se produciría una verdadera revolución de los pobres ya durante la guerra. Pensábamos: primero la paz, luego la revolución. Usted, camarada Lenin, nos lo dijo con profunda convicción: primero la revolución, luego la paz.
Y actuó con determinación y con esta convicción. Al llegar el otoño, seapresuró de Helsinki a Viborg y de Viborg a Petrogrado. Le enviamos saludos personales: ¡Cuidado! ¡Kerensky amenaza su vida! No hizo caso de nuestras advertencias, porque pensó que era el momento de lanzar un ataque audaz y alzar a los pobres a la revolución.
Los pobres de Rusia se alzaron. En octubre, derrocaron a los gobernantes de la burguesía y a sus secuaces, los socialistas, y tomó todo el poder en sus manos.” (Nuestra traducción)
¡Abajo el Estado carnicero! ¡Adelante en la construcción del movimiento revolucionario!
¡Honor eterno a los héroes de la clase de 1918!
¡Salvo el poder, todo es ilusión!
¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo!
Acción roja,
27 de enero de 2026