AND: ejercicios militares y chantajes impulsan la ofensiva imperialista en Panamá
A continuación compartimos una traducción no oficial de un artículo publicado por A Nova Democracia (AND).
A mediados de enero, las fuerzas represivas de Estados Unidos y el reaccionario ejército de Panamá iniciaron ejercicios de guerra conjuntos en la Zona del Canal de Panamá con el pretexto de «proteger la ruta marítima del Canal». El anuncio se produce después de que el caníbal Donald Trump amenazara con retomar el control del canal por la fuerza bruta en 2025, alegando una supuesta «influencia maligna» de China. El programa moviliza a infantes de marina estadounidenses y unidades especializadas de la policía local en bases navales estratégicas.
Aproximadamente 50 efectivos de la Marina de los Estados Unidos y más de 60 unidades de la Fuerza Aérea y la Policía de Panamá participan en maniobras en Colón y la capital, programadas para 45 días seguidos de ejercicios conjuntos. El Ministerio de Seguridad intenta vender los ejercicios como una «mejora de capacidades», afirmando cínicamente que «fue pedido a los líderes (militares) que participan en el programa que actúen con el máximo respeto a la soberanía nacional de Panamá», alegó el ministro de Seguridad, Frank Abrego.
Grupos como el Frente Nacional para la Defensa de los Derechos Económicos y Sociales (Frenadeso) denuncian el entrenamiento como una injerencia criminal que transforma al país en una rampa para la agresión imperialista. El coordinador de Frenadeso calificó la ocupación como una «afrenta a la historia de la lucha por la soberanía». Mientras el pueblo quema banderas estadounidenses con furia, el presidente lacayo José Raúl Mulino, quien cínicamente intentó afirmar en Davos que «Panamá no está en venta», se arrodilla ante Washington. La «coincidencia» de las maniobras es innegable: ocurren inmediatamente después de que Trump convocara al Consejo de Seguridad Nacional para discutir la crisis venezolana y consolidar a Mulino como su agente en la región, al lado de figuras como Javier Milei en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador y Daniel Noboa en Ecuador, sacrificando la autodeterminación panameña en el altar de la hegemonía de Washington.
El escenario sirve de telón de fondo para la disputa interimperialista
China amenaza con bloquear la venta de más de 40 puertos de CK Hutchison, uno de los mayores conglomerados de Hong Kong, al gigante imperialista estadounidense BlackRock y a la empresa suiza MSC si la empresa estatal china Cosco queda excluida del acuerdo. Pekín ha informado a las corporaciones que tomará medidas drásticas para impedir la transacción de 22.800 millones de dólares si no se garantizan sus intereses.
La «Doctrina Donroe», un corolario moderno de la antigua Doctrina Monroe, es lo que mueve a Washington. El debate en círculos reaccionarios del Pentágono define la hegemonía total sobre el hemisferio occidental como una prioridad absoluta. Trump celebró los avances portuarios comerciales de BlackRock como una «recuperación» del Canal de Panamá. Para los responsables de las políticas yanquis, esto no se trata solo de una «guerra comercial», sino de objetivos políticos y activos estratégicos latentes que se explotarán, por ahora, en una guerra de baja intensidad contra la influencia rusa y china en la región.
En diciembre, semanas antes del secuestro de Nicolás Maduro, la infantería de marina estadounidense inició ejercicios de combate en suelo panameño, lo que podría ser entendido como los preparativos oficiales para el secuestro. Las operaciones actuales se concentran en la antigua Base de Sherman, un punto estratégico en la entrada atlántica del Canal de Panamá.
Cerca de 50 militares, incluyendo infantes de marina estadounidenses y policías locales, simularon operaciones de “rescate” y transporte aéreo en un ambiente de selva. Aunque el gobierno de Mulino intentó clasificar los ejercicios como «entrenamiento rutinario», la coincidencia es innegable: las maniobras ocurrieron inmediatamente después de que el presidente Donald Trump convocara al Consejo de Seguridad Nacional para abordar la crisis venezolana.
La hipocresía del gobierno panameño
El presidente Mulino declaró el fin de las tensiones con Estados Unidos poco después de las amenazas de invasión de Trump, cancelando los acuerdos con el socialimperialismo chino para arrodillarse ante el Gran Satán, Estados Unidos. El canciller Martínez-Acha llega incluso a afirmar que la relación se basa en el «respeto», mientras que las botas de los marines estadounidenses históricamente pisotean la tierra panameña.
El control yanqui del Canal, que duró hasta 1999, dejó profundas cicatrices. La vía sirvió como base militar y sede de la infame Escuela de las Américas, la cámara de tortura donde el Pentágono entrenaba a militares latinoamericanos en estrategias de contrainsurgencia. La entrega formal del control se produjo hace 25 años, ahora nuevamente amenazada por el hambre voraz del imperialismo, que utiliza la excusa de la «guerra contra las drogas» para reafirmar su dominio colonial.
La captura de Nicolás Maduro, celebrada por Mulino, es un ejemplo reciente de la absoluta falta de respeto por el fallido «derecho internacional». Este intento de demostración de fuerza de un imperio en bancarrota busca intimidar a cualquier país que se atreva a desviarse del manual de Washington, sirviendo como un aviso de que el imperialismo yanqui no acepta la competencia en su propio “patio trasero”.