El coronel Braguin, “enemigo número 1 de la LCP”, retirado de su cargo
Régis Braguin, comandante de la Policía Militar (PM) de Rondônia, ha sido destituido de su cargo el pasado 14 de enero, según reportan diarios locales. Su periodo ha estado marcado por un intenso ataque al movimiento campesino, y en especial a la Liga de Campesinos Pobres (LCP), incluso llegando a jactarse de ser el “enemigo número 1 de la LCP”. Sólo en 2025, la letalidad de la PM había aumentado en un 400%.
Según datos del Observatorio Estatal de Seguridad Pública, han habido 35 asesinatos en Rondônia por parte de la Policía Militar, siendo el Estado que lidera la tasa de muertes violentas en las zonas rurales. Bajo su mandato, se han ejecutado diferentes operaciones militares contra el movimiento campesino, en especial contra la LCP. La más reciente fue la llamada “Operación Godos”, en la que se asesinó al campesino Elías, pero ese mismo verano, el campesino Raimundo Nonato fue ejecutado durante una invasión al área Valdiro Chagas.
Braguin también admitió que la PM actúa con una «narrativa» de lucha contra el terrorismo —aunque reconociendo que la ley no contempla tal clasificación—, y que objetivo del “Programa de Seguridad Rural”, que comenzó en mayo, nunca fue la seguridad pública, sino el uso de las fuerzas armadas del Estado para «cazar» a campesinos y asegurar el saqueo de tierras públicas por parte de acaparadores de tierras y terratenientes, como denuncia A Nova Democracia.
Sin embargo el ahora ex-comandante se mostró visiblemente incómodo por un cartel que refleja la rabia de las masas contra él, donde se le llama “asesino de campesinos” y se colocan unas “X” sobre sus ojos. Braguin lo calificó como un acto de ‘brujería’, algo inusual para alguien entrenado en la “estrategia de la guerrilla”, que ha celebrado ejecuciones sumarias y que ha liderado operaciones en las que, en efecto, campesinos han sido asesinados.
La retirada de su cargo también ha estado envuelta por la presencia de denuncia de violencia de género, a la que sus amistades atribuyeron al “calor de la emoción” durante la discusión, y por conducir bajo los efectos del alcohol con el vehículo oficial.