La UE aprueba provisionalmente acuerdo con Mercosur
Imagen de cabecera: dirigentes europeos y latinoamericanos. Fuente: AND.
El 9 de enero la Unión Europea (UE) aprobó el acuerdo de “libre comercio” con Mercosur, negociando durante 25 años, según informa A Nova Democracia (AND). AND informa que el acuerdo “promete fortalecer los lazos entre los grandes terratenientes de los países sudamericanos y la gran burguesía monopolista europea, reforzando la dominación semicolonial en el subcontinente. En la práctica, el tratado beneficia principalmente a los grupos agroexportadores integrados a la cadena productiva global, favoreciendo a los grandes latifundios de países como Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, así como a las grandes empresas exportadoras de minerales, garantizando que estos países sigan siendo proveedores de materias primas y promoviendo el monocultivo.”
Productos de bajo valor añadido como carne de diferentes tipos, azúcar y etanol serán exportados a la UE, mientras que América Latina importará productos de alto valor añadido como automóviles y tractores, que se enviarán a países de Mercosur con aranceles bajos. El acurdo prevé “una explotación comercial asimétrica”. La UE amplía el acceso de sus productos industriales al mercado de Mercosur, mientras que los países de este último deben intensificar su producción agrícola y mineral, debilitando así la política industrial local. De esta forma se profundiza su carácter exportador de productos del sector primario y su carácter semicolonial.
AND informa de varios aspectos perjudiciales de seguir potenciando el latifundio y sus intereses: su enriquecimiento no se traduce en mejores condiciones de vida del pueblo ni en aumento de producción nacional, ya que a pesar de sucesivos aumentos récord de exportación agrícola, crece la pobreza y el costo de vida para las masas. Esto también agudiza la concentración de la propiedad, provocando más conflictos en el campo. El campesinado pobre, indígena y quilombola ha intensificado en los últimos años su lucha y organización bajo dirección de organizaciones como la Liga de los Campesinos Pobres (LCP) contra el acaparamiento de tierras y los crímenes de los terratenientes. Otro aspecto negativo es la creciente deforestación y pérdida de caudal de los ríos, afectados por las megaplantaciones de productos de exportación como la soja.
A pesar de que el acuerdo ha sido provisionalmente aprobado, ha contado con la oposición de varios países, presionados por grandes protestas en el campo, por ejemplo en Francia, Polonia, Hungría, Irlanda y Austria. También hubo fuertes choques en Bruselas, donde miles de agricultores protestaron contra el acuerdo e hicieron que se atrasase la decisión durante semanas:
La Cause du Peuple informó sobre la intensificación de las protestas en el campo en Francia:
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En Grecia también ha habido bloqueos de carreteras y diferentes protestas, pero aun así su gobierno apoyó el acuerdo.


También ha habido movilizaciones en solidaridad con los campesinos, en las que ha participado el Partido Comunista de Grecia (marxista-leninista) [KKE (m-l)].

El mes pasado informamos de estas luchas en el campo en Europa: