Brasil: Campesinos Avá-Guarani conquistan tres mil hectáreas

Compartimos algunos extractos de la noticia encontrada en A Nova Democracia.

La homologación del acuerdo de 240 millones de reales para la compra de 3 mil hectáreas a los Avá-Guarani en el oeste de Paraná es considerada una victoria significativa, aunque insuficiente y marcada por un trasfondo de violencia y sangre. Este pacto, firmado el 24 de marzo durante la Asamblea General de la Comisión Guarani Yvyrupa (CGY), surge como una respuesta tardía a la inundación de 19 Tekoha, parte del territorio Guarani, provocada por la construcción de la Hidroeléctrica de Itaipú. Este proyecto resultó en la expulsión de miles de personas de sus hogares y la entrada a lugares sagrados.

La CGY, que ha sido la principal organización Guarani en el sur y sureste de Brasil desde 2006, reunió a más de 1.000 líderes indígenas campesinos en su asamblea para discutir temas cruciales, siendo la lucha por la tierra el más importante. Durante la firma del acuerdo, el Líder Celso Japoty Alves, del Tekoha Ocoy, expuso la contradicción entre la alegría por la conquista y la realidad de que el acuerdo es solo una mínima restauración de lo que se ha perdido. Afirmó que su sueño no es solo obtener 3.000 hectáreas, sino que todo el territorio sea demarcado, advirtiendo que no quieren que futuras negociaciones se realicen «con nuestra sangre».

El líder campesino Celso también denunció el genocidio continuo contra los Avá-Guarani, evidenciado por los ataques violentos que han sufrido recientemente. Subrayó que el área adquirida representa solo una pequeña fracción de su territorio ancestral y criticó el modelo estatal que paga grandes sumas a los latifundistas por tierras que históricamente pertenecían a los pueblos originarios. El monto de 240 millones de reales plantea interrogantes sobre la lógica que sustenta este sistema, donde el Estado enriquece a los latifundistas mientras los Avá-Guarani han resistido durante siglos a la colonización y al despojo territorial. Por ejemplo con la construcción de la hidroeléctrica Itaipú, símbolo de este proceso de violencia colonial que que inundó 135.000 hectáreas y reubicó a 40.000 personas. También afectó a lugares sagrados de los Avá-Guarani.

Los Avá-Guarani consideran el reciente acuerdo un «acto simbólico» que refleja su historia de opresión y resistencia. Aunque representa un avance, es insuficiente para garantizar una vida digna y no enfrenta el saqueo histórico perpetrado por el latifundio. Esta situación revela el carácter semicolonial del Estado brasileño, que favorece los intereses de las clases dominantes mientras oprime a los pueblos originarios. La lucha campesina de los Avá-Guarani es un ejemplo de resistencia popular, reafirmando que solo a través de la organización y la lucha se pueden lograr verdaderas transformaciones.

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